Protesta contra la creación de un “garaje” de yates de lujo en la Barceloneta

21/07/2012

Joan Carles Valero. Cuando se cumplen veinte años de los Juegos Olímpicos, gracias a los que Barcelona recuperó su perfil marítimo, un conjunto de entidades se movilizan para impedir que el Port Vell, que acoge el muelle de los pescadores, sea privatizado y convertido en un resort para embarcaciones de gran eslora.

Una cadena humana que luego ha compartido una sardinada se ha formado este fin de semana en la zona portuaria de Barcelona que más relación tiene con la ciudad. El objetivo de la protesta es la reforma del Port Vell promovida por Salamanca Investment y la Autoridad Portuaria de Barcelona, ​​con el apoyo del Ayuntamiento barcelonés.

Para los organizadores, los proyectos de Eurovegas, el Hotel Vela ya en funcionamiento y que se construyó ganando terreno al mar, y la reforma del Port Vell son “caras de una misma moneda que pretende convertir la ciudad en un parque temático dirigido a una clase de alto nivel adquisitivo”. En opinión de la plataforma ciudadana contraria a la privatización del Port Vell, su reforma “acabará con la cultura marítima de Barcelona y la apertura de Barcelona al mar creando un resort para élites económicas, cerrado, inaccesible”, ya que el proyecto prevé el cierre perimetral del ahora espacio público portuario mediante una valla de cristales opacos para que el público no pueda acercarse a los grandes yates.

Los integrantes de la Plataforma Defendamos el Port Vell se movilizan contra la privatización de este espacio público y no se creen los argumentos de la creación de puestos de trabajo. El proyecto de reforma del Port Vell supone una inversión de 26,6 millones de euros, según la empresa promotora, que calcula que la cifra de impacto socioeconómico que generará el proyecto ascenderá a 104,3 millones de euros. Los opositores dudan de ese impacto económico, entre otras razones, porque las tripulaciones de esos megayates trabajan bajo banderas extranjeras de conveniencia, por lo que ni las embarcaciones y las personas pagarán impuestos en nuestro país.

Espacio público vallado para ricos

Los opositores insisten en que su protesta es contra la privatización del espacio público portuario porque “sólo beneficia a unos pocos privilegiados” y “destruye la cultura marítima y pesquera del Port Vell”. Con la sardinada declaran su oposición a la Ampliación del Muelle de España y la afectación de la parte norte del Muelle de Pescadores y defienden un puerto “ciudadano, un espacio de disfrute para todos, donde poder disfrutar de la cultura marítima, que es parte de nuestro patrimonio histórico y social”.

Una de las principales quejas que motiva el proyecto de reforma del Port Vell es la construcción de barreras para definir gran parte de ese espacio como “zona de alta seguridad, así como la construcción del muro que prevé el proyecto al Muelle de España”, una medida que supondría la anulación del horizonte de la Barceloneta y de la zona de levante del barrio Gótico. Otra queja es el impacto social y ambiental de este proyecto, que pretende convertir el Puerto Viejo en el “garaje de los super-yates de lujo”.

Otro de los principios que fundamenta la oposición ciudadana al proyecto es el aumento de los precios de la vivienda que provoca esta nueva “inversión especulativa” que, a juicio de la plataforma, “producirá una nueva expulsión de vecinos que no podrán pagar los precios del alquiler en el barrio. Una expulsión que ya se está produciendo la Barceloneta y otros barrios del núcleo antiguo de la ciudad a través de la multiplicación de pisos turísticos. También la sustitución de amarres de buques de por los grandes yates implicará el arrinconamiento de la pesca en el Port Vell, en clara amenaza de desaparición. El abandono progresivo que ha sufrido la pesca artesanal en la ciudad de Barcelona, ​​respetuosa con apoyo medio natural, tendrá la puntilla de llevarse a cabo este proyecto, según la plataforma ciudadana.

Cluster náutico

La memoria del proyecto de reforma del Port Vell argumenta que supondrá “un impulso importantísimo para el desarrollo y proyección del cluster náutico del Port de Barcelona” , al que augura “un fuerte impacto socioeconómico en el entorno” y sobre todo a las empresas del clúster. En este sentido, el proyecto anuncia que el cluster “estará tutelado por la Autoridad Portuaria de Barcelona y” lo formarían empresas líderes, “como la Barcelona World Race, la empresa náutica North Wind, el Club Náutico de Barcelona o la Fundación de Navegación Oceánica de Barcelona”.

Además de las razones económicas, el proyecto subraya 20 años después de las inversiones que se realizaron en el Port Vell como escenario de los Juegos Olímpicos de Barcelona, la empresa concesionaria de la marina aduce que varios muelles están deteriorados y que por eso hay que hacer obras. De hecho, Salamanca Investment reconoce que ya hay obras en marcha en los muelles del Depósito y de bajo Muralla y ofrece un calendario de cómo deben continuar: en septiembre ya plantea la construcción de las plataformas de un edificio de servicios y de recepción, y la rehabilitación de un pantalán. La empresa concesionaria quiere tenerlo todo listo en abril de 2013.

La empresa impulsora de la marina de yates de lujo asegura que en Barcelona hay una elevada demanda de amarres para super yates, que ahora no puede satisfacer. Según la plataforma opositora, un poco más al norte, el Puerto del Fórum tiene una parte dedicada a grandes yates que está medio vacía. Una consecuencia más, a su juicio, de la gestión “descoordinada” de los cuatro puertos deportivos de Barcelona. “Este es un puerto construido sobre terrenos ganados al mar, por lo tanto, es público por naturaleza.” De ahí la “dudosa legitimidad” que ve ahora a convertirlo en un puerto cerrado para superyates.

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