Las pérdidas en Wall Street se han mantenido en el límite de lo razonable a pesar de que de inicio pareció que se hubiera abierto un agujero y los y los índices se desplomaron con fuerza en apenas diez minutos reflejando todas las dudas que Europa sigue transmitiendo y, particularmente, la compleja y prácticamente inabordable situación de España, con su correspondiente traslado a Italia.
Pero, como ya viene siendo habitual en la bolsa neoyorkina, tras la hecatombe toca sesión de remo y los remeros se afanaron en, poco a poco, hacer que el mercado fuera escalando posiciones a medida que las noticias procedente sde Europa dejaban la alarma en preocupación. En Wall Street se da por casi seguro que España no caerá, pero no por convencimiento ni confianza en la economía española, sino porque Europa no puede permitírselo y mucho menos que el derrumbe español arrastre a Italia. «No hay dinero para el rescate de España, así que para el de Italia, que prácticamente triplica la deuda española, mucho menos».
Sea cierto o no, lo que ocurre en Wall Street es que cuando se convencen de algo actúan como si fuera una verdad irrefutable y ni siquiera los crecientes rumores de que la visita de nuestro viajero De Güindous a ver al jefe Scahauble mañana se debe a que España va a pedir el rescate y antes quiere pactarlo con Alemania fueron capaces de distraer a los inversores americanos de su propósito de contener las pérdidas en límites razonables. Tampoco mostraron mayores intenciones de detener el remo cuando se rumoreó (tras el cierre se ha confirmado) que Moody’s pondría el «rating» alemán en perspectiva negativa.
¿Quiere esto decir algo? En realidad no. Sólo que los americanos no parecen muy dispuestos a caer más de lo estrictamente imprescindible por causa de problemas que cada vez les parecen más ajenos. Corregirán porque tienen que hacerlo pero se ha dado la circunstancia de que hoy no ha habido resultados empresariales de «relumbrón». me hubiea gustado ver hoy en el mercado combatir el pesimismo sobre Europa con unos buenos resultados de una de las grandes.
En la jornada de remo la voz cantante la volvió a llevar el Dow Jones. El índice de los «blue chips» sigue poniéndose al frente de las operaciones cuando las situaciones se tornas complicadas y la de hoy no es que lo fuera, es que parecía insostenible a sólo diez minutos del comienzo de la sesión. Otras veces, ha sido capaz de sacar al conjunto de Wall Street del atolladero, pero cada vez son más evidentes los signos de cansancio.
En lo que coinciden la mayor parte de los analistas es en que Europa tiene que hacer algo distinto a lo que ha hecho hasta ahora y que el toro que lidian ahora no es equivalente a los novillos que han toreado hasta ahora. La cornada, en esta ocasión, puede resultar mortal para el euro y para el conjunto del mercado único europeo. Es eso, ni más ni menos, lo que está en juego.
Al cierre, aunque mejorando respecto a la apertura, los índices no se habían decantado entre mantener la esperanza de que Europa reaccione o darla por perdida. Me temo que la reunión de mañana va a ser mirada con lupa. El Dow Jones, finalmente se dejó un 0,79%, el S&P 500 un 0,89% y el flojo Nasdaq Composite un 1,20%.
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