El uso masivo de smartphones dispara los robos de teléfonos móviles

26/07/2012

Miguel Ángel Valero. Sólo el 25% de los españoles lo desconecta en un momento íntimo con su pareja, y el 1% prefiere que ésta le engañe a perderlo. Un tercio se lleva el terminal al cuarto de aseo.

La generalización de los ‘smartphones’, los teléfonos móviles de última generación, y el cambio de estrategia de los operadores de telefonía móvil, que han dejado de subvencionar los terminales, está disparando los robos de estos aparatos. Y también está propiciando una creciente dependencia del usuario hacia los móviles, lo que se define como “movilemia”. Esta situación hace que aumente la contratación de seguros específicos, que cubran no sólo la pérdida o el robo, sino sobre todo la avería (ofrecen un móvil de repuesto). “Antes la gente no nos pedía la reposición de su móvil con tanta rapidez pero ahora, cuando nos llaman porque han sufrido un robo o una avería, exigen recuperar su móvil con la mayor rapidez posible. Además, no sólo se muestran irritados y molestos por la pérdida económica, que cada día es mayor porque cada vez son más caros, sino por el hecho de no poder comunicarse y tener que desconectar obligatoriamente de su vida online”, explica Eduardo Gil, de CPP, una compañía especializada en protección y asistencia en situaciones como la pérdida o robo de la tarjeta de crédito, el móvil o el ordenador y la suplantación de identidad y uso fraudulento de datos personales.

El móvil es un ordenador portátil para más de la mitad de los españoles, más para los hombres que para las mujeres, y sobre todo para los jóvenes menores de 24 años (68%). Sólo el 2% de éstos lo usan únicamente para llamar. “Los avances tecnológicos suponen siempre nuevos riesgos, debemos ser conscientes de que el móvil es tan potente como un ordenador pero tan fácil de usar como una calculadora, lo cual provoca que lo usemos sin las medidas de seguridad y control adecuadas”, señala Eduardo Gil.

Pero hay datos que muestran la creciente movilemia entre los españoles, sobre todo entre los jóvenes. Un tercio de los españoles asegura llevarse el móvil al baño por si le llaman o reciben un mensaje (88% entre los menores de 24 años). Sólo el 25% de los españoles asegura desconectar el móvil en un encuentro íntimo con su pareja. Un 6% dice que alguna vez lo han usado para hacerse fotos o grabarse en esos momentos, porcentaje que se eleva al 13% entre los menores de 24 años, sobre todo los chicos. Un 10% afirma que en alguna ocasión ha interrumpido ese encuentro por una llamada o un mensaje. A los jóvenes es a quienes menos parece importarles que se suspenda ese momento (18%).

El 58% de los españoles afirma que se limita a dejarlo encendido por si recibe una llamada urgente, algo que hacen más las mujeres (60%) que los hombres (54%) y quienes más lo dejan encendido son las personas de entre 55 y 64 años (65%), sobre todo las mujeres mayores (82% vs 56% de h). Quienes prefieren apagarlo para que nadie les moleste son los hombres mayores, un 37%, mucho más que las mujeres de su misma edad (10%).

Sólo un 28% lo apaga cuando se va a la cama. El 8% afirma mandar mensajes, hablar, jugar o navegar por Internet desde el terminal antes de dormirse y el 5% afirma incluso haberse despertado a media noche para usarlo. La mayoría, el 58%, lo usa como alarma o despertador. El 9% de los menores de 24 años y el 8% de los que tienen entre 25 y 34 se despierta a medianoche para usarlo. Apagarlo para conciliar el sueño sólo lo hace el 13% de los más jóvenes.

También al volante

Únicamente el 28% lo apaga o lo silencia cuando conduce, más las mujeres (34%) que los hombres (21%). El 55% lo deja encendido y con el ‘manos libres’. Un 2% reconoce mandar mensajes, consultar sus redes sociales o utilizar alguna otra aplicación similar mientras está al volante. El grupo comprendido entre los 25 años y 44 es el que más lo usa desde el coche o la moto (26%), el que más manda mensajes o consulta sus redes sociales al volante (4%) y que lo utiliza como navegador (20%).

El 20% de los usuarios deja el móvil en la mesa en el momento de la comida, ya sea familiar o de negocios. Un 5% lo usa mientras come (10%, los jóvenes). Más del 36% afirma dejar el móvil encendido en el cine o en el teatro y aseguran no poder evitar mirarlo si reciben un mensaje. El 5% que reconoce que alguna vez le ha sonado en mitad del espectáculo.

Sólo el 1,5% de los españoles deja el móvil en casa cuando se va de vacaciones. El 50% prefiere llevárselo esgrimiendo que lo hace sólo para llamar a familiares o amigos o por si surge una urgencia; un 24%, para hacerse fotos; y un 25% (40%, entre los jóvenes) para colgarlas en las redes sociales, consultar noticias, el correo electrónico y otras aplicaciones.

Control de movilemia

CPP ha realizado en la Ciudad Universitaria de Madrid el primer “Control de movilemia” que se realiza en España. Mediante un test se trata de analizar el grado de dependencia del terminal, el tipo de uso que hace de él, y si posee el usuario más o menos riesgo a sufrir los inconvenientes de un robo, una pérdida o una avería. En la experiencia ha participado un psicólogo experto en adicciones, José Antonio Molina del Peral.

Este experto señala que “a medida que nos hacemos más dependientes de estas herramientas, más riesgo tenemos a sufrir un síndrome de abstinencia si perdemos, nos roban o se nos estropea el teléfono”. Y recomienda un “uso responsable” del móvil: “Podemos asumir que sea algo imprescindible, pero también podemos evitar convertirnos en esclavos de él».

Se trata de estar conectado, no enganchado, de aprovechar todo lo positivo que tiene el teléfono móvil para hacernos la vida más fácil, no para esclavizarnos, por eso es tan importante hacer un uso responsable de esta herramienta y protegernos ante un robo o una avería, que son los momentos en los que afloran esos incómodos síntomas, esa inseguridad y esa ansiedad”, aporta Eduardo Gil.

Al sufrir un robo, una pérdida o una avería del teléfono móvil no sólo se padece el inconveniente de la pérdida económica, que varía según el tipo de terminal, sino también la sensación de incomunicación que ello produce y otros síntomas relacionados con el nivel de dependencia que cada uno tenga del dispositivo. Además, es posible ser víctima de fraudes por robo de identidad debido a la gran cantidad de datos personales que almacenamos en estos aparatos.

Los datos son preocupantes. Uno de cada tres encuestados por CPP en el Control de Movilemia prefiere, antes que perder el móvil, que le quiten un día de vacaciones en el trabajo, perder un vuelo o un tren cuando se iban de viaje o incluso un regalo que acababan de comprar a su pareja. Un 1% asegura que prefiere sufrir un engaño por parte de su pareja antes que quedarse sin su teléfono móvil.

En caso de pérdida o de robo, sólo el 6% asegura que dejará de usar móvil en caso de que tenga que reponerlo de su propio bolsillo. El 64% asegura que compraría uno más barato, y un 30% afirma que contratará un seguro.

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