La hora de la verdad… y es la última

01/08/2012

Miguel Larrañaga. 01-08-2012. Resultados para todos los gustos ante el "Día D" que se avecina mañana. Todos esperan que Draghi pase de las palabras a los hechos, pero el Bundesbank dinamita toda posibilidad con el silencio cómplice de Merkel.

Los mercados europeos han cerrado su última sesión antes de la hora de la verdad, el momento en el que Mario Draghi debe comparecer y convencer a todos de que sus palabras de la pasada semana van a ser respaldadas por hechos. Es la última hora de la verdad, no por ser la más reciente, sino porque es la última posibilidad de que los inversores se suban a un tren llamado Europa que en los últimos años viene perdiendo velocidad de forma alarmante y que tiene que cambiar de vía urgentemente a un nuevo trazado más moderno y ágil.

Pero Alemania sigue planteando problemas, (exactamente los que planteábamos ayer y que curiosamente todo el mundo plantea hoy) y el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, no ha dudado un instante en añadir su particular visión de la jugada. «Somos los más grandes, los más fuertes y no duden que tenemos la influencia necesaria como para mantener al BCE en lo que es estrictamente su mandato: el control de los precios» ha venido a decir. Y como no tenía dónde decirlo, lo ha hecho en la propia web del Bundesbank, publicando una entrevista que, al parecer, tuvo lugar el pasado 29 de junio. A esto le llamo yo oportunidad.

Cabe recordar que cuando el BCE ha «sacado los pies del tiesto», el alemán de turno en su consejo ejecutivo ha presentado su dimisión. Ha sucedido dos veces, aunque tengo para mí por cierto que en la dimisión de Axel Weber, candidato a suceder a Trichet en su momento, hubo otros condicionantes muy importantes. La gran noticia sería la dimisión de Weidmann mañana mismo, tras la reunión del BCE o incluso antes, ya que Draghi tiene prevista una entrevista previa entre ambos antes de comenzar el consejo de Gobierno. En palabras sencillas, Europa está necesitando una tercera dimisión alemana en el BCE.

Pero es difícil renunciar al chollo con que se han encontrado los alemanes. Desde que comenzó la crisis se han venido financiando a tipos tan bajos que han llegado a ser negativos si se descuenta la inflación y su mayor peligro es que los inversores encuentren tan poco atractivos estos tipos que vayan buscando otras alternativas de renta fija, pero cada vez quedan menos triples A. Esta circunstancia ha propiciado un ahorro a Alemania que los expertos calculan en no menos de 60.000 millones de euros.

¿Renunciaría usted a este chollo por sacar del atolladero a alguien que jugó a ser rico sin serlo? Nunca han renunciado a nada que suponga beneficio propio aún a costa de perjudicar al resto. Allá por 2003 Alemania logró mantener durante años tipos artificialmente bajos para financiar su reunificación y hacer llevadero su programa de recortes y el coste de esos tipos artificialmente bajos (cuando sí existían indicios de inflación en buena parte de los países del Euro) fue una burbuja que se ha llevado por medio a Irlanda, España, Portugal y media Italia.

Es cierto que no somos en este momento un ejemplo y que tiene bastante lógica que haya reticencias a ayudarnos, más aún cuando se producen bochornosos espectáculos como el de la rebelión fiscal encabezada por Cataluña y Andalucía. Creo que no lleva razón ninguna de las dos partes y todos están haciendo políticas de partido donde debería haber otro tipo de políticas, pero el espectáculo que ofrecemos al mundo es realmente deplorable.

Menos mal que Standard and Poors, (sí, los malos de la película) se ha mostrado complacida con el programa de recortes y reformas y ha decidido mantener el rating español sin modificaciones. Incluso, si Draghi logra su objetivo, puede que desde la actual perspectiva negativa, pase a situación estable, lo que ya es todo un logro en los tiempos que corren. No tanto por la credibilidad que ofrecen las agencias de calificación (nula), sino porque otorga tiempo al Gobierno para intentar ofrecer resultados a final de año o mediados del próximo sin que la deuda se vea acosada de nuevo.

¿Y cómo se traduce todo esto en los mercados? Pues en una auténtica locura. Los inversores han castigado a Alemania y a España y han premiado a Francia y, sobre todo, a Gran Bretaña. La excusa para el castigo ha sido un PMI industrial en mínimos de 37 meses en la Eurozona, pero por lo que puede apreciarse ha sido más excusa para unos que para otros. Quede aparte el caso británico, que mañana se juega bastante menos y puede estar actuando como «refugio» para temerosos.

En definitiva, el mercado estará absolutamente pendiente mañana de tres reuniones. La preliminar de Draghi y Weidmann, la que tienen previsto celebrar simultáneamente Rajoy y Monti y la del Consejo de Gobierno del BCE. Todos saben que es un pulso y que del resultado del pulso depende todo. Pero no es una exageración, es como la niña del anuncio: todo, todo y todo. Ni más ni menos. Y, claro, mediada esta tarde, saldrá Bernanke a escena a hablar de lo suyo, que no es poco.

No es de extrañar que tantos condicionantes hayan hecho que cada cual vaya a lo suyo. El Dax ha caído un 0,26%, el FTSE ha subido un 1,38%, el CAC ha avanzado un 0,91% y el Ibex ha cedido un 0,27%. ¿Más variedad? Imposible. Se nota que estamos ante la hora de la verdad y que es la última.

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