Puede que sea una visión excesivamente rocambolesca, pero tiene toda la pinta de que Bernanke y la Fed han dejado a Mario Draghi solo ante el peligro. Un día antes de la reunión más trascendente del BCE desde su fundación, al menos desde la óptica de los mercados, Estados Unidos renuncia claramente a poner en marcha más estímulos, lo que viene a ser un mensaje que dice algo así como «coge tú el relevo que yo ya estoy bastante cansado de luchar por todos».
Mucho se había especulado con la posibilidad de que la Fed anunciara hoy nuevos estímulos para combatir lo que la propia Fed estima «un ritmo demasiado bajo de creación de empleo», pero se ha mantenido en lo que hay. En cierta forma, con unas elecciones presidenciales en noviembre, el último cartucho debe seguir en la recámara y si la situación no es desesperada no conviene utilizarlo.
¿Es desesperada la situación? En realidad, para Estados Unidos no lo es. La Fed reconoce que se crece a un ritmo más lento de lo previsto pero anuncia que a medio plazo se alcanzará la velocidad de crucero. Para quien tenga memoria, cabe recordar que desde el otro lado del Atlántico se ha tirado de las orejas más de una vez a los líderes europeos por su manejo de la crisis, se ha culpado directamente a Europa de la ralentización del crecimiento y Obama en persona llegó a tildar de irresponsables a los jefes de Estado y Gobierno de la UE.
Combinemos esta visión con la expresada por Bernanke hace bien poco: «No preveo un escenario de vuelta a la recesión». Aderecémoslo con una inflación bajo control y hagámonos la pregunta. ¿De verdad son necesarios ahora nuevos estímulos en Estados Unidos? Respuesta clara: si Europa no reacciona, la Fed se verá obligada a poner en marcha nuevos estímulos tras el verano, pero si la UE reacciona mañana mismo los estímulos no son tan necesarios como muchos analistas quisieron ver la semana pasada.
Será este el razonamiento o no, pero el final es el mismo. Mario Draghi tiene ante sí todos los focos y la oportunidad de pasar a la historia como el presidente del BCE que salvó al euro o como el jefe del BCE que hundió al euro. Mañana son difíciles las medias tintas y si Bernanke ha decepcionado hoy imaginen a dónde se va a ir todo si Draghi decepciona mañana. En el fondo, Bernanke ha puesto a Draghi en la tesitura de tener que hacer algo sí o sí. Esperemos que acierte.
Al cierre, con la decepción causada por Bernanke y todo, las pérdidas de los índices americanas fueron bastante contenidas. El Dow Jones cedió un 0,25%, el S&P 500 un 0,29% y el Nasdaq Composite un 0,66%. Y mañana, Draghi solo ante el peligro, que Bernanke no ha echado una mano.
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