«Créanme, será suficiente«, dijo Mario Draghi hace una semana y puso todos los focos sobre la reunión del BCE de hoy. Hoy no sólo no ha sido suficiente, sino que hemos asistido a la gran cagada de un bochachancla. Señor Draghi, ha quedado usted como la Potito. Si no podía decir lo que dijo, alguien debería afearle su postura y si alguien no ha cumplido su parte, usted debería señalarle con el dedo.
Toda una semana de declaraciones altisonantes, de reuniones bilaterales de mandamases , de alimentar la esperanza de que, por fin, la UE había comprendido el problema al que se enfrenta, que es mucho más que el asunto de la elevación de la prima de riesgo española, sino la propia viabilidad de la moneda única lo que está en juego. Pero no.
Pues bien, si todo lo que tenía que decir Mario Draghi es lo que ha dicho hoy, es absolutamente incomprensible todo lo sucedido en los últimos días. No son compatibles las palabras de hoy de Mario Draghi con las mil y una declaraciones institucionales que empezaban por «haremos todo lo posible». No. Esto no es hacer todo lo posible.
Pero puestos a pensar mal, puede que precisamente ahora lo comprendamos todo. ¿No será que Alemania y los suyos están jugando a expulsar del euro a las naciones del sur? A Grecia le han indicado claramente el camino de salida y tiene toda la pinta de que a España le están abriendo la puerta.
Porque, no nos engañemos, la UE no tiene ni dinero ni recursos con los esquemas actuales para atender al rescate de España y las implicaciones que eso tendría sobre Italia. Por eso se abre la vía del «rescate light», que ni es chicha ni limoná, y que no se sabe a ciencia cierta si será suficiente para que España consiga el tiempo que necesita para salir adelante.
Definitivamente, ha sido una decepción y los mercados lo han reflejado así de forma clara. No hay mejor prueba de ello que ver el gráfico del Dax en barras de cinco minutos a la hora clave:
Abismal la caída. Puro reflejo de la decepción de unos inversores que, esta vez sí, había creído a pies juntillas que la UE estaba dispuesta a todo para salvar al euro, sin pararse a pensar quién es la UE y qué euro quieren.
En lo que respecta a España, ya sabemos. No vamos a encontrar ni la más mínima ayuda en Draghi ni en los organismos comunitarios. El problema es que tampoco vamos a encontrar ninguna ayuda en los nuestros. Con las Comunidades en pie de guerra, los políticos, encabezados por el cobarde Mariano, incapaces de resolver un solo problema y el país soliviantado todo se antoja complicado.
Al cierre, los índices han sufrido las consecuencias de haber creído durante una semana en los politicastros que nos maldirigen. El Dax cayó un 2,20%, el FTSE (menos afectado siempre por los vaivenes del euro) un 0,88%. el CAC un 2,68% y el Ibex un 5,16%. El Mibtel, que en días como hoy nos sirve de consuelo, bajó un 4,64%.

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