¿Grecia? No me hagan reír

22/08/2012

Miguel Larrañaga. 22-08-2012. Les contarán que Grecia ha causado un desperfecto a las Bolsas y les mentirán. Lo que ha hecho Grecia es recordar los desastres a los que se enfrenta la Eurozona y los desencuentros del rescate-no rescate español.

Cuentan en el mercado que la situación de Grecia y su «petición de aire» ha causado malestar, nervios y no sé cuántas cosas más en el mercado. ¿Grecia? No me hagan reír, por favor. Suena a la excusa más a mano que han encontrado. Simplemente, el mercado está sobrecalentado, ha subido mucho en base a unas expectativas que pueden o no cumplirse y a medida que se acerca la hora de la verdad, muchos prefieren la liquidez, no vaya a ser que los politicastros europeos nos la vuelvan a organizar, que tiene toda la pinta de que están preparando una de las suyas.

Para colmo, el perfil del mercado que manda en el Viejo Continente, el alemán, es bastante claro. El Dax acaba de superar una resistencia de largo plazo de las realmente importantes y su evolución de corto plazo dibuja un canal como la copa de un pino, en el que se encontraba justo al borde de salirse por la banda superior, así que la corrección, independientemente de su intensidad, es perfectamente lógica, cuadra completamente con lo que cabe esperar y, además, puede que sea absolutamente necesaria:

Dax a 22/08/2012

¿Dónde pone Grecia en esta corrección? A veces las excusas son realmente interesantes. El mercado tiene asumido que Grecia es un desastre, tiene asumido que puede que no se vaya del euro pero que sí entra de lo posible que terminen por echarla del selecto club de la moneda única y ha aceptado que la fórmula del rescate impuesto a Grecia es uno de las mayores aberraciones de la historia económica reciente.

A estas alturas, Grecia no es una sorpresa capaz de desestabilizar en serio al mercado. Lo que es Grecia es un recordatorio del próximo desastre al que la Eurozona se enfrenta, que no es otro que el rescate español. Los tiras y aflojas entre todas las partes implicadas son tan absurdos a estas alturas que todo el mundo se ha dado que en el idioma político aquello de «tenemos un plan» significa en el lenguaje de la calle «improvisaremos como podamos y haremos chapuzas una tras otra».

Concretemos. El Bundesbank sigue en sus trece contra la intervención del BCE en el mercado de deuda. España sigue en sus trece de utilizar fondos que ha pedido para otra cosa para lo que le salga de las narices y sin ofrecer nada a cambio a los socios que les están financiando. Finlandia sigue en sus trece de pedir garantías para cada euro que aporta a cualquier fondo europeo. ¿Y la Comisión Europea? ¿Y Van Rompuy? Tiene gracia. Ellos ya prepararon sus informes y se han quitado de enmedio. Que se peleen otros.

Y lo que ocurre fundamentalmente es que en el mercado creen en casi todo excepto en lo que dice el Gobierno español. A nadie le cuadran las cosas que va diciendo España y las cosas que realmente pueden suceder. Desde la pura óptica de lo verosimil, no es posible que España obtenga el respaldo del MEDE y del BCE en el mercado de deuda sin solicitar algún tipo de rescate, como no es factible pedir 100.000 millones para los bancos, usar solo 30.000 para este fin y coger los 70.000 restantes y dedicarlos a lo que el cobarde Mariano prefiera.

Señor presidente del Gobierno: una vez más, su política de comunicación, de mensajes a la ciudadanía y a los mercados hace aguas por todas partes. Cree usted que puede pedir a sus conciudadanos esfuerzos que usted mismo no realiza, ya que no renuncia a una infame dieta de manutención y transporte del Congreso cuando vive a cuerpo de rey con todos los gastos pagados como corresponde a un presidente del Gobierno.

Elevado al ámbito europeo, no puede pedir a sus socios que le respalden financieramente cuando usted va a emplear ese dinero en tapar los agujeros del estado autonómico mal entendido que han montado entre todos los de la casta para no bajarse jamás del coche oficial, para seguir manteniendo asesores y mamandurrias y no meter jamás la tijera donde deben.

En esto llevan razón los alemanes cuando muestran en público su reticencia a respaldar el despilfarro y, desde luego, no hay ninguna evidencia de que el cobarde Mariano haya terminado con él. Recortar a los funcionarios es lo fácil y, además, una nimiedad comparado con lo que tiene que recortar. Le aporto una idea. ¿Por qué no echar a todos los enchufados y asesores y buscar que funcionarios sobradamente preparados (que los hay) hagan sus funciones. En lugar de cohortes de aduladores a lo mejor se encontraba de cuando en cuando con alguien que aporta alguna idea, cuando no una solución. Y mucho más barato.

Durante algún tiempo, a los mercados les puede interesar no hacer caso de estas cosas, que al fin y al cabo de lo que se trata es de ganar dinero, pero cuando Grecia recuerda a lo que se puede llegar siguiendo el «método Merkel» de salida de la crisis no queda más remedio que centrarse en España y admitir que la situación es realmente dantesca. No es Grecia, es España. Grecia es solo el recordatorio de lo que puede ocurrir aquí. Lo único que faltaba es el impresentable espectáculo de dos ministros a tortas públicamente por una «quítame allá esas tasas» a las compañías eléctricas. Pues ya no falta. José Manuel Soria y Cristóbal Montoro han decidido escenificar públicamente sus discrepancias.

Para colmo, Wall Street recortó en la víspera, por lo que la subida europea se quedó sin «faro» al que seguir. Y cuando el barco no ve el faro por culpa de la niebla, suele terminar embarrancado. Sólo si vuelve a subir la marea en Wall Street hay alguna posibilidad de que lo de hoy quede en un simple susto y que el barco pueda desembarazarse de las rocas contra las que descansa en estos momentos, pero yo tampoco me fiaría demasiado de un mercado que lo fía todo a que la Fed volverá a inundar el mercado de miles de millones de dólares. ¿Se nos ha olvidado a todos vivir sin «papá Estado»?

Y para mayor abundamiento, el gráfico del Ibex nos deja una zona, marcada con la elipse, en la que el índice español puede dudar durante un rato antes de decidirse a afrontar su resistencia de largo plazo o retroceder de nuevo ante ella como ha hecho en ocasiones anteriores:

En fin, que esta es la situación y, lógicamente, el recorte ha afectado mucho más a España que al resto de mercados. Al cierre, el Dax reflejaba una pérdida del 1,01%, el FTSE del 1,42%, el CAC del 1,47% y el Ibex del 2,70%. Ni nuestros «amigos» italianos lo han pasado tan mal, que el Mibtel ha retrocedido un 1,10%. ¿Grecia? No me hagan reír, es España.

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