La duda eterna

31/08/2012

M. L.. 30-08-2012. Buena parte de las subidas de semanas atrás vienen sustentadas por el intangible sentimiento de que la Fed pondrá en marcha nuevos estímulos, pero ese sentimiento se ha desvanecido a solo un día de que hable Ben Bernanke.

Buena parte de lo ocurrido en Wall Street en los últimos tiempos tiene mucho que ver con la Reserva Federal y Ben Bernanke. Existía una suerte de convencimiento de que Bernanke iba a poner en marcha una nueva ronda de estímulos que ha sido más decisivo para el mercado que los propios datos macroeconómicos estadounidenses. Pero ha llegado el momento de la duda eterna. Mañana tiene que hablar Bernanke en Jackson Hole y es el momento de pasar de las ideas a los hechos, pero muchos de los que lanzaron las campanas al vuelo se han vuelto cautos de repente.

Desde hace dos días, quizá tres, el sentimiento mayoritario es que la Fed no implementará nuevos estímulos en el corto plazo. Frente a los que defienden que es necesario hacerlo para prevenir que la economía estadounidense se «contagie» del mal que aqueja a Europa y parece que también a China, ahora surgen los que consideran que los datos macro son suficientemente buenos como para dejar que las cosas funcionen por sí mismas dentro de lo que cabe. De hecho, si no fuera porque el empleo no termina de mejorar como le gustaría a la Fed, no habría ninguna duda en el mercado y todos apuntarían a que Bernanke no moverá ficha.

Como consecuencia de este repentino «vaivén» de sentimientos, se ha producido un vuelco en la tortilla y las subidas conseguidas al amparo de la inminencia de una nueva ronda de estímulos se ha tornado hoy caídas al amparo de la consideración de que no habrá estímulos y que el discurso de Bernanke en Jackson Hole no va a ser demasiado novedoso. En estas condiciones, poco importa que el gasto del consumidor haya crecido en agosto o que las peticiones iniciales de desempleo no hayan crecido. Tocaba duda eterna y eso supone caída en toda regla. Suele ocurrir en la víspera de los días grandes, de los días señalados en rojo en el calendario, y mañana lo es.

Al cierre, el Dow Jones perdió un 0,81%, el S&P 500 un 0,78% y el Nasdaq Composite un 1,05%. La duda eterna siempre pasa factura y la euforia basada en intangibles también suele pasarla.

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