El primer secretario de los socialistas catalanes, Pere Navarro, soporta muy mal que las discrepancias internas dentro del partido se aireen a través de los medios de comunicación. Aprovechando el inicio del curso parlamentario ha afrontado –nueve meses después de su congreso- una profunda remodelación del grupo parlamentario. Han caído las voces críticas, entre ellas su presidente y su portavoz, Joaquim Nadal y Miquel Iceta, así como la portavoz adjunta Laia Bonet y a los diputados Ernest Maragall y Marina Geli. Navarro negó rotundamente que estos cambios representen una purga interna si no que son una consecuencia lógica de los cambios que se produjeron en el último congreso y que interpreta que marcaron un “cambio de rumbo” en el partido “en los nuevos tiempos políticos y las dificultades que está atravesando el país”.
Precisamente Geli hizo una interpretación del sentido de esta remodelación al señalar que “quiero pensar que los cambios afectan a la gente que fue más crítica o que apoyó al sector crítico durante el congreso” . Sin embargo está a la espera “de la oferta de trabajo que ahora me hará Pere Navarro, por que no quiero sentirme inútil ahora”. Tras asegurar que acudirá a nivel personal a la manifestación de la Diada, Geli defiende que “el PSC tiene que ir a esta manifestación con la bandera” y acepto que uno de los problemas del partido es carecer de “un discurso nacional creíble”, aunque espera que esta vieja carencia que divide al PSC “no nos lleve a la ruptura”.ç
La presidencia del grupo parlamentario la ostentara Xavier Sabaté, que ha sido diputado en el Congreso y Senador mientras que la portavocía la asumirá Jaume Collboni. Esta remodelación de la cúpula del grupo parlamentario y se extiende a las funciones de otros diputados los comunicó Navarro a la ejecutiva sin que se produjera ningún debate. “Los cambios a veces son imprescindibles, el inicio de curso era un buen momento para realizarlos”. Explicó que “el país lo esta pasando muy mal y no vemos ninguna alternativa en el Gobiero y estos cambios imprimirán un nuevo ritmo para visualizar que hay alternativa, que es posible hacer las cosas de otra manera” y prometió que “no nos temblará el pulso cuando tengamos que denunciar poíticas de derechas y recortes ideológicos”.
El PSC sufrió una gran crisis interna que le representó que en las últimas elecciones catalanas perdió un cuarto de millón de votos y el ocho por ciento de su electorado.
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