Lo mejor, o lo peor según por donde se mire, ha sido el fiasco alemán en su subasta de deuda. Ha dejado sin cubrir un 28% del total y eso es un fiasco por todo lo alto. Tendrá que cubrirlo el glorioso Bundesbank que tanto se opone a que el BCE intervenga en los mercados. Más les valdría haber previsto esta contingencia en vez de elaborar sesudos estudios que solo buscan apoyar sus tesis opuestas a la compra de bonos.
Porque lo más increíble de todo es que no percibieran que podía pasar. La gente que tiene el dinero para prestar a los países se mueve por dos razones fundamentales, la confianza y la rentabilidad. Conforman un binomio inseparable que busca un equilibrio. En ocasiones, una rentabilidad tremenda no es suficiente como para compensar la falta de confianza que genera un país (ocurrió con Grecia y no ha ocurrido con España) y otras veces pasa lo que ha pasado hoy con Alemania, que los que mandan en el cotarro le ha dicho a la señora Merkel que no equivoque la confianza con la nula rentabilidad (o negativa como ha ocurrido en las últimas subastas).
La perspectiva de que los riesgos de otros países van a descender sensiblemente y que las rentabilidades que se pueden obtener con bonos españoles o italianos se van a mantener sensiblemente mejores que lo que ahora mismo ofrece Alemania ha llevado a muchos a no pujar en esta subasta, esperar mañana al BCE y sentarse tranquilamente a esperar que los tipos alemanes suban. Si no lo hacen, comprarán titulos italianos o españoles con mejor interés. Y que los franceses, finlandeses, holandeses y austriacos vayan tomando noa, porque el aviso va para todos.
En pocas palabras, que a la señora Merkel y en general a las empresas alemanas se les ha terminado el chollo de financiarse al cero por ciento o menos. De la misma forma que se va a acabar la financiación de España a tipos estratosféricos, la de los tipos negativos es mejor que vayan olvidándola.
Esto ha hecho que mejore y mucho la prima de riesgo española, pero una vez más lo ha hecho por dos causas, la caída de los tipos de la deuda a 10 años española y la subida del bund alemán. Lo podemos ver en estos gráfico intradía tomados de MarketWatch:
Como puede apreciarse en los rectángulos rojos, la subida porcentual del bono alemán es incluso superior a la caída de la rentabilidad del bono español, lo que viene a ser un aviuso a navegantes en toda regla.
Si todo esto hubiera pasado de forma aislada podría tener una lectura más suave, pero como ha pasado a un solo día de que el BCE destape la caja de los truenos y haga lo que tiene que hacer a pesar de la señora Merkel (que hoy ha vuelto a criticar la posibilidad de que el BCE compre deuda de países periféricos, viendo que se termina el chollo). Y ha pasado minutos antes de que apareciera un teletipo que va a resultar clave para entender lo que puede ocurrir mañana si se confirma: el BCE no será acreedor privilegiado ni prioritario ni nada por el estilo de los países a los que compre deuda. Nadie quiere tener al lado a otro que cobraría en caso de desastre mientras tú miras como los dedos se te hacen huéspedes y existía el peligro de que una prioridad llevara a los grandes a aquello de «que compre él, que no pierde nunca».
Entre ambos factores lograron que los índices europeos salieron de las pérdidas en que se habían sumido tras conocerse que el PMI industrial y el de servicios de Alemania y Francia ya indican contracción. Lástima que los datos americanos y la negativa apertura de Wall Street no dieran tregua y se recortara buena parte de lo ganado. Curiosamente, el Dax fue el mejor índice europeo a pesar de que se les acaba el chollo, pero tiene mucho que ver con la «compensación» la caída exagerada de ayer queda compensada con una subida mejor hoy, en tanto que el Ibex, que subió ayer, se tiene que conformar hoy con algo mucho más testimonial.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,46%, el CAC un 0,20% y el Ibex un 0,08%. Ojo al FTSE, que sigue de mal en peor y hoy volvió a caer un 0,25% y, lo que es peor, ha perdido la base del canal alcista que estaba trazando. Pero si algo ha sido hoy importante, más allá de la Bolsa y de los resultados finales ha sido el fiasco alemán por todo lo alto. Cuando se quiere todo se suele fracasar, y ellos lo quieren todo.

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