Los organizadores insisten en el carácter independentista de la manifestación de La Diada

10/09/2012

Josep M. Orta. Los partidos se han visto desbordados y tratan no sólo de sumarse al carro de una manifestación que se prevé multitudinaria, sino que además tratan de aguar el motivo de la protesta. Los organizadores han sido claros: Todos los que vengan los contaremos como independentistas

“Todos los que vengan a esta manifestación los contaremos como independentistas. Que venga quien quiera, pero quien venga querrá decir que está de acuerdo con la independencia” aseguró Carme Forcadell, presidenta de la Assemblea Nacional Catalana organizadora del evento bajo el lema “Catalunya, nuevo estado de Europa”, anunciado para el día 11 de septiembre.  Asimismo acusó tanto a Duran Lleida como a Pere Navarro (dirigentes de CiU y PSC) de que la manifestación, vista la reacción ciudadana, “les da miedo por que de repente se han encontrado a un pueblo que quiere la independencia” y les acusó de tratar de desvirtuar el sentido del acto. Asimismo descalificó la pretensión de CiU de que los manifestantes acudan al acto para respaldar la reivindicación de Artur Mas para que Catalunya logre de Madrid el pacto fiscal, una hacienda tributaria propia y la llave de la caja. Consideran los organizadores que la etapa autonomista ya se ha superado y lo que ahora toca, y así lo pedirán a la presidenta del Parlament en la entrevista que mantendrán tras la manifestación, que Catalunya inicie el proceso de secesión”.

Y es que la convocatoria ha creado una dimensión espectacular. Más de mil autocares vendrán a Barcelona desde los diferentes pueblos de Catalunya para asistir al acto. Cuatro trenes especiales vendrán con el mismo objetivo. Los balcones de las casas lucen banderas catalanas o con la estrella independentista y los actos de apoyo se multiplican por momentos, hasta el punto que la conversación habitual en muchos pueblos catalanes es “y tú como irás”. Entretanto un grupo de intelectuales ha dotado un himno para la marcha cuya letra reza “¿qué quiere esta tropa? Un nuevo estado de Europa- ¿Qué quiere esta gente? Catalunya independiente”. Los organizadores aseguran que el domingo por la noche no entrarán en una guerra de cifras, aunque hablan de una manifestación millonaria en número de asistentes, sino “que queremos que con las imágenes se vea que es la manifestación más masiva del país”, en palabras de Forcadell. Sin embargo también señaló que han de ser las fuerzas parlamentarias quien gestionen el día después.

Fuera de juego

Las movilizaciones que ha provocado esta convocatoria ha dejado fuera de juego a las principales fuerzas del país (con excepción del PP, que desde el primer momento ha criticado la convocatoria). El Govern pretendía una gran concentración para reforzar su petición del pacto fiscal, sin embargo los acontecimientos les han superado y tanto en CDC como en sus socios de UDC cuentan con un elevado porcentaje de militantes independentistas. Han tratado de reconducir la situación y no quedarse aislados de sus bases y algunos de sus dirigentes. El propio Oriol Pujol (hijo del presidente) secretario general de CDC constató hace unos días “que con frecuencia la sociedad va muy por delante de los partidos”. Artur Mas no asistirá a la concentración pero no sólo hizo un llamamiento a la población para acudir, si no que añadió que no sólo se identificaba con ella si no que moralmente estaría en el acto y que no le molestaba el lema de la convocatoria. Ante esta actitud muchos de los miembros del Govern fueron superando sus reticencias de acudir al acto a nivel personal.

Espectacular ha sido el cambio de actitud de UDC. Mientras la vicepresidenta del Govern –Joana Ortega- mantenía muchas reticencias sobre la convocatoria, finalmente optó por asistir. El presidente de la formación, Josep Antoni Duran Lleida, negó rotundamente su asistencia al acto para dar un giro radical en su actitud asegurando que acudirá. El argumento es que a este acto –“que será un éxito de participación porqué el presidente de la Generalitat ha hecho una llamada”- aseguró que a la manifestación “irá gente que se siente independentista, también irán personas que saldrán en protesta por los recortes de la Generalitat y otros que acurdirán porque están hartos de Madrid como lo estamos nosotros”.

En la web de CDC, por su parte, bajo el título “11 Setiembre-Manifestación popular” y un subtítulo que reza “Te esperamos” recoge las palabras de Artur Mas de que el acto se convierta en una “declaración explícita a favor del pacto fiscal”.

Peor lo tienen los socialistas. La dirección ha visto como una parte de sus dirigentes hacían caso omiso de su alejamiento de la convocatoria “por qué no somos un partido independentista” cuando numerosos dirigentes del ala catalanista del partido han anunciado su presencia en la manifestación y se han enfrentado a la decisión de la dirección por que les aísla aún más de la sociedad. También su primer secretario, Pere Navarro, considera que al acto “irá mucha gente que no es independentista, aunque la capitalicen los independentistas”.

Los socialistas catalanes se han instalado en una crisis de identidad desde hace tiempo. Hay sectores que reivindican un mayor alejamiento del PSOE, sin embargo los dirigentes del partido tradicionalmente han hecho seguidismo de su partido hermano. Es más en numerosas ocasiones han votado una cosa en el Parlament y la contraria en el Congreso, la última la apuesta por el corredor central en detrimento del mediterráneo para el tren de alta velocidad que conecte España con Europa.

Inicialmente el PSC, cuando pactó federarse con el PSOE en el año 1977. El partido lo formaban un núcleo de intelectuales que no sólo eran catalanistas si no muchos nacionalistas. En cambio la federación catalana del PSOE apenas si contaba con un puñado de militantes. Con el paso del tiempo, gracias a la fuerza del cinturón rojo” (las ciudades que rodean Barcelona, con fuerte presencia de la inmigración) se hicieron con el control de un partido que cada vez se fue alejando más de los planteamientos catalanistas y afianzándose con mayor intensidad a los planteamientos de Ferraz. Incluso las tesis federales que trató de imponer en el PSOE Pasqual Maragall le valieron su defenestración.  Atrás quedaron los tiempos que los socialistas catalanes y vascos tenían grupo parlamentario propio en el Congreso.

Ahora el PSC ha dejado de jugar el papel de tratar de integrar las sensibilidades nacionalistas de una parte de la sociedad catalana con la españolista de otro sector de su electorado. Las cartas que el PSC tenía que jugar para evitar un choque de trenes entre Madrid y Barcelona no las ha jugado y la postura de los socialistas catalanes en Ferraz siempre han sido de servilismo. Ello los ha alejado de la sociedad catalana como lo demuestra la deserción de buena parte del electorado en las últimas elecciones, en las que han perdido casi medio millón de votos.

Ante la manifestación de la Diada, el PSC vuelve a quedarse aislada de la sociedad catalana con el PP como único compañero de viaje.

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