Que bonitos son los “pogramas” de TVE

12/09/2012

diarioabierto.es.

La verdad es que se han dado prisa, tras un tiempo de duda. El cambio en TVE, al menos en la 1, ha sido clarificador. Estos días, al encender por la tarde la tele, pensé que me había equivocado y que, por error, había encendido Tele 5 y estaba viendo “Sálvame”. Pero, no. Era la 1. Aunque los contenidos eran prácticamente los mismos. No digo yo que el Más gente fuera un ejemplo de cómo debe de ser una televisión pública, pero, al menos, era un programa más o menos elegante, nada ofensivo y que, dentro de lo exigido a un espacio de tales carácterísticas se mantenía en un tono amable y hasta respetuoso.

Da la sensación ahora de que se trata de competir con otras televisiones en las que la víscera y el sarcasmo fácil lo impregna todo. Y a este paso van a pnerse en primera línea.  lo que habría que preguntarse es si una televisión pública debe tener en su parrilla un programa semejante. Si este programa que ocupa buena parte de la tarde es un modelo de servicio al ciudadano.  Bromas fáciles, presentadoras y presentadores dicharacheros que causan en ocasiones vergüenza ajena al intentar dar un aire desenfadado y frívolo. contenidos sonrojantes sobre separaciones, adulterios y sospechas de infidelidad… todo un muestrario de indiscreción, mal gusto y cotilleo de la peor ralea. Esto es lo que hay.

Cuando lo vi (no sé si en días sucesivos se mantendrán los mismos personajes) la redicha Carmen Lomana opinaba sobre cómo vestirse bien y ser fashion. E incluso se atrevía, muy suelta ella, con otros temas culturales de más calado. Con todos los respetos hacia ella, lo cierto es que no se sabe muy bien cuales son los méritos de la señora o señorita Lomana, salvo una increíble facilidad para hablar con las silabas bailándole en la boca. Se ignora su formación y su peripecia vital y cultural. Pero ahí está -en una España devorada por el sufrimiento- encantada de haberse conocido y dando consejos a la gente para vestir bien y ser elegante a la par que sencilla.

El problema es que este nuevo espíritu, esta intención de huir de los problemas reales que agobian al ciudadano, se traslada a otros programas. Antes del mencionado, la tarde se llena de seriales de amores desgraciados en la mejor tradición de aquellas novelas radiofónicas. Uno pensaba que, más tarde, en el telediario, las cosas se arreglarían. Pero resulta que no.  El telediario es una sucesión de noticias en las que el Gobierno aparece agobiado, pero firme, sacrificado y trabajador. Lo que en otros informativos es noticia de apertura (como la Diada, por ejemplo), en TVE no merece más que el cuarto o quinto puesto. Y tan contentos.

Hay noticias que ni se dan. Y si hay una protesta (como la recibida este verano por el presidente del Gobierno en Galicia), se resuelve con un comentario de pasada, se recoge casi completo el discurso de Mariano Rajoy, y no se ofrecen las imágenes más crudas del acto de protesta.

Es un país éste que nos ofrece la televisión pública sufrido pero orgulloso, animoso y dispuesto a entender que los sacrificios que se le exigen son  necesarios, buenos y hasta saludables. Muy en la línea de un Rajoy que sufre por tener que hacer cosas que no le gustan, pero pensando siempre en lo que él mismo llama el interés general de los españoles. También por ese interés nuestra televisión se sacrifica y nos ofrece una programación casposa y fuera de la realidad. Probablemente porque la realidad es dura y desagradable y es mejor vestirla con las ideas de Carmen Lomana.

Tal vez TVE debería mirarse en el espejo de otras televisiones cuya política ha llevado a la ruina sus audiencias. Siempre he creído un error que las televisiones opúbklicas intenten competir con las privadas en su programación. Sus objetivos deben de ser otros: formar, informar y entretener. O eso, al menos nos enseñaban en la facultad.

En fin. Vayamos a la poesía, refugio santo, que nunca tendrá espacio en televisión alguna:

De Luis García Montero:

Quizá sólo nos falte
ser algo menos jóvenes, sentir en otro tono
más distante la vida,
sin abusos
con nuestra inevitable humanidad.

De nuevo el paraíso.
Otra vez en la suerte de una casa
no demasiado grande, bajo el sol de los viernes,
un refugio sincero en la colina
donde mirar la tierra con forma de caricia,
mientras marzo se va y abril levanta
la frente de los campos heredados,
a dos horas de viaje.

¿Te ha parecido interesante?

(+12 puntos, 12 votos)

Cargando…