La atención se ha derivado a la prima de riesgo, pero esto ha provocado que casi nadie mire a la rentabilidad del bono a diez años en el mercado secundario, que es precisamente uno de los componentes de esa prima de riesgo. Pues bien, el bono se ha instalado en el entorno del 6% a la espera de la subasta de obligaciones del próximo jueves, lo que anticipa rentabilidades de ese orden, una tasa que claramente no puede permitirse España.
El movimiento que se ha visto esta mañana en el bono ha sido claro y un síntoma de lo que puede ocurrir de nuevo pasado mañana. Un fuerte tirón en la apertura de la sesión, rentabilidades altas hasta el momento de la subasta y relativo relax tras la misma. En este gráfico extraído de Market Watch se aprecia claramente:
No es el 7,66% que marcó de máximo hace pocas semanas, pero tampoco es la caída que se esperaba. Y todo gracias a la indeterminación del Gobierno a la hora de decidirse a pedir o no el rescate. Ahora se habla incluso de tensiones entre De Guindos y el dúo Rajoy-Montoro porque al parecer De Guindos es partidario de activar cuanto antes el rescate y tanto el presidente del Gobierno como el ministro de Hacienda son partidarios de esperar todo lo posible para hacerlo.
En opinión de algunos analistas consultados por diarioabierto.es, la postura de De Guindos es «natural» ya que es el encargado de batirse el cobre en Europa cada semana. Rara es la semana que no va a algún sitio a dar explicaciones y es él quien tiene mejor «pulso» de lo que opinan nuestros socios, en tanto que Montoro y Rajoy ven las cosas desde un prisma político más «posibilista» que De Guindos, quien hace números y no le salen por ninguna parte.
Entre tanto, en el mercado se empieza a dar por supuesto que una vez más el pulso será perdido de nuevo por De Guindos, cuyo peso en el seno del ejecutivo es cada vez más escaso a pesar de la responsabilidad que tiene. El ministro de Economía ya ha perdido pulsos con Montoro en diversas ocasiones y esta vez las tiene tiesas además con el mismísimo presidente. Hay quien no descarta que De Guindos termine arrojando la toalla.
En lo que coinciden todas las fuentes consultadas es en que rentabilidades en torno al 6% para la deuda a 10 años no son soportables por la economía española durante mucho tiempo y que si no decrece rápidamente el rescate no va a ser una opción, sino una obligación. La práctica totalidad de los consultados, además, estima que el Gobierno no tiene ningún resorte en su mano para conseguir una rebaja sustancial de estos tipos sin ayuda del BCE, ya sea mediante declaraciones o mediante dinero. El problema es que Draghi se muestra muy reacio a más declaraciones mientras no haya hechos por parte española.
En escas condiciones, la prima de riesgo no consigue romper a la baja la barrera de los 400 puntos y en la apertura de hoy se ha permitido incluso una escalada hasta los 440. Luego se va relajando tras la subasta, pero se aprecia un movimiento en paralelo con el del bono aunque menos acusado por la caída (aunque a distinta escala) de la rentabilidad del bund alemán.
El gráfico es de Bloomberg y a propósito se han mantenido las leyendas inferiores que pueden leerse en el mismo y que nos expresan bien a las claras dónde nos encontramos: un 33,47% por encima de hace un año y un 27,03% por encima de los niveles de principios del ejercicio. Es decir, en niveles insostenibles. El el jueves, subasta de bonos a 10 años, para regocijo de los que aún piensan en sacar el máximo posible. Lo cierto es que se lo estamos poniendo en bandeja. Tanto, que tenemos al bono a diez años instalado en el 6% de interés a dos días de la subasta.
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