Cuando el mercado vive de alicientes externos y se queda sin ellos, lo más lógico es que se resienta. Pues eso es lo que está pasando. Sin alicientes, bajonazo que te crió. Primero fue esperar al BCE, luego fue esperar a la Fed y ambas cosas dieron buenos resultados y frutos cuantiosos, pero ahora el mercado espera el rescate español y ahí ha dado en hueso, lamentablemente. Mariano Rajoy en persona tiene paralizado cualquier paso en pos del rescate hasta terminar de convencerse de que es «lo mejor para España». El presidente tiene a De Guindos volando de un lado a otro y pidiendo «el pliego de condiciones» del rescate y parece que ni ha abierto las carpetas que le ha traído su ministro.
Será por ello que desde distintas instancias comunitarias se le recuerda casi a diario que todos esperan una decisión. Hoy le ha tocado el turno a Jean Claude Juncker, un personaje que hasta ahora se había mostrado conciliador y que parece que se ha hartado de mantenerse equidistante entre las exigencias alemanas y los deseos españoles. Hoy ha soltado que habrá exigencias y duras para el rescate de España y se ha quedado tan contento. Presidente: otro que no va a remar de nuestro lado y como pasen un par de semanas tendremos que recurrir a la épica, lo que no es deseable ni conveniente.
En cualquier caso, por si me leyera algún mandamás de los que va a poner condiciones, se me ocurren unas cuentas cosas. Miren, España necesita condiciones, y muy duras, pero no precisamente en la línea de lo que desea Alemania. España necesita que entre la troika a saco y empiece a hacer balance del despilfarro, empezando por los 47 aeropuertos y otros dos no se sabe bien qué (Ciudad Real, cerrado, y Lleida, moribundo). Les ruego que viajen mucho por estos pueblos de Dios y hagan siempre dos visitas: una al polideportivo y otra el instituto. También les recomiendo que se entrevisten con todos los presidentes de Diputación de España y que les pregunten por sus cometidos y en lo que gastan el dinero. Y así hasta el infinito, porque pueden empezar otra ronda de visitas por los partidos políticos, la patronal y los sindicatos. Eso sí, a la hora del almuerzo, deben pasarse por cualquier bar que les pille a mano (eso no es problema, siempre hay uno cerca) y acercarse a la barra, entablar conversación con cualquier parroquiano y pedirle su opinión sobre los que mandan. Verán como hay unanimidad en la crítica, aunque luego seamos incapaces de reflejarlo en las urnas.
España es un país memorable, capaz de soportar a sus políticos. Pero necesita de la troika para derrumbar este sistema clientelar y despilfarrador que se han montado entre todos y que llaman «modelo de Estado», cuyo único objetivo es perpetuarse los mismos en la mamandurria más absoluta. España no necesita más impuestos, ni más recortes en Sanidad, ni en jubilaciones, ni en Educación, ni en prestaciones por desempleo. España equilibraría bastante bien sus cuentas en lo sucesivo si alguno de los responsables de los desaguisados más sangrantes termina con sus huesos entre rejas y sin posibilidad de indulto. El efecto ejemplarizante sería muy efectivo.
Los que mandan y los que no mandan pero viven del cuento saben muy bien que un recorte en condiciones del Estado con mayúsculas nos sacaría de la crisis en apenas unos meses, pero no es eso lo que propugnan. Todos, unos por activa y otros por pasiva, quieren seguir en el momio y así no hay manera. Si echaran a todos los asesores nombrados a dedo y su lugar lo ocuparan funcionarios competentes, que los hay y a montones, ahorraríamos un dineral. Pero eso no es lo que toca porque no es lo que les conviene a ellos.
Y recuerden los señores de la troika entrar a saco en la contabilidad de las Cajas de Ahorros, cuyos «fondos de reptiles» han amamantado durante más de treinta años a una clase política lamentable, mal preparada, chusca y demasiado a menudo corrupta. Luego hablamos de Grecia, pero aquí no estamos precisamente para sacar pecho. En Grecia prácticamente no hay estructura de Estado pero no se si eso es mejor o peor que tener una estructura de Estado sobredimensionada y diseñada exclusivamente para que unos cuantos satrapillas de tres al cuarto vivan de ella.
Lástima, pero nada de esto pasará porque la miopía de la clase dirigente española es tan grande como la de la clase dirigente europea, comandada por una Ángela Merkel enfrascada en una especie de cruzada personal a favor de recortar todo lo recortable cuando la solución no es esa.
En fin, que me pierdo. Que Rajoy no quiere pedir el rescate, que la UE se está empezando a poner nerviosa y que la subasta de deuda del jueves es vista ya por algunos como el punto de inflexión. Hay quien no descarta que el mercado vuelva a presionar a lo grande, una vez visto que España no recoge el guante lanzado por un Draghi que se ha jugado el bigote enfrentándose a Alemania y que ahora ve que nadie se lo agradece.
Pero por si esto fuera poco, el Dax alemán necesita tomar aire para afrontar con garantías el asalto a una resistencia crucial y que en estos momentos se sitúa en el entorno de los 7.420 puntos. Al menos, el FTSE ha dado hoy la impresión de querer recuperar el pulso, porque con Francia mejor no contar en estos momentos.
Al cierre, el Dax perdió un 0,76%, el FTSE un 0,43%, el CAC un 1,15% y el Ibex un 1,10%. Ya lo ven. Sin alicientes, bajonazo que te crió y a otra cosa, mariposa.
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