Los mercados europeos han vivido hoy a vueltas con el rescate español, otra vez. Y otra vez se les ha quedado cara de tontos. Un teletipo de Reuter, que algún día acertará porque contumacia no le falta, daba cuenta a primera hora de la mañana de que el Gobierno español lo tiene todo preparado para pedir el rescate el próximo fin de semana. Lo peor es que el mercado lo haya creido y, aún peor, que haya creído a Rajoy después cuando ha dicho que no tiene previsto el rescate para este fin de semana.
La verdad es que son como niños, pero esta vez todos los indicios apuntan en la dirección de que el rescate no va a ser este fin de semana. Luego puede pasar lo que pase, pero con una cumbre europea el próximo día 19 y con el deseo español de mirar a todos los socios a los ojos y que le digan a la cara esas cosas que van diciendo luego a las espaldas, si se atreven, no parece lógico adelantar el rescate cuando es de todos conocido que Mariano no tiene prisa.
Otra cosa es que objetivamente sí que haya cierta prisa. La consejera delegada de Bankinter, Dolores Dancausa, también se ha sumado al coro que pide la decisión «cuanto antes«, pero el presidente del Gobierno tiene su propio «timing» previsto y parece que se va a aferrar a él. Rajoy quiere decirles unas cositas a los holandeses, finlandeses (sí, incluso a ese que estuvo aquí de visita oficial), a los malteses, a los chipriotas y, por supuesto, a los alemanes y los que les va a decir no va a diferir mucho de lo que les dijo la última vez a coro con Mario Monti. Viene a ser algo así como «en el fondo, vuestro futuro está en mis manos, así que dejad de hacer tonterías de una puñetera vez«, quizás en versión algo más diplomática para que no se sonroje el intérprete.
Por eso me parece absurdo el movimiento de hoy del mercado. Otra cosa es que sea una justificación para hacer determinadas cosas, pero lo del rescate español esta vez no parece muy buena excusa, por mucho que un teletipo diga lo que dice. Aunque bien pensado, la excusa es lo de menos. El Ibex tiene un trecho que descontarse con el resto de índices europeos y es el único que ha salido disparado en realidad, así que mucha euforia por el rescate, lo que se dice mucha euforia, no ha habido. El resto de plazas europeas se movían en positivo, pero tampoco como para tirar cohetes.
Tan pocos cohetes se podían tirar que en cuanto salió nuestro Mariano a reiterar que esta semana tampoco toca, resulta que le creyeron tan a pies juntillas como antes habían creído al teletipo. Y desastre, lo que se dice desastre, pues tampoco. Recortes en todos los índices que metió en pérdidas al resto de Europa y limitó las ganancias en el Ibex, pero tampoco fue un gesto exagerado.
Recuerden, cuando el Ibex arranca en solitario, lo que suele anunciar es que los demás van detrás. En el último año ya no recuerdo cuántas veces ha ocurrido y a nada que Wall Street ayude un poco (no lo estaba haciendo en los cierres europeos), puede ser otra vez el aviso de que el tren va a salir de la estación. Eso sí, como el selectivo español se quede completamente solo en el intento, nos van a dar más palos que a una estera vieja.
Entre tanto, dar cuenta de que el Dax perdió un 0,28%, el FTSE un 0,19%, el CAC un 0,60% y que el Ibex avanzó un 1,07%. Otra vez a vueltas con el rescate pero al único que parece que le rescatan es al Ibex.
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