Los mercados de valores parecen haberse contagiado de nuestro presidente del Gobierno y se encuentran jugando a la duda eterna. Que si subo, que si bajo, que si es por esto, que si es por lo otro, que si amago, que si quiebro. Todo menos el camino recto, pero esto es la Bolsa y nadie dijo que fuera a ser fácil, sino todo lo contrario.
Hoy tocó deshacer lo de ayer y el Ibex se dejó algo mientras el Dax ganaba lo que perdió ayer, más o menos, que esto siempre es relativo. Pero es que hasta en el perfilo de la sesión son incapaces de ponerse de acuerdo. El Dax y el FTSE, clara tendencia alcista, con sus dientes de sierra, pero al alza. El Ibex, clara tendencia bajista tras un arranque que prometía otra cosa.
En cualquier caso, conviene saber de que hablamos exactamente, porque llevamos días hablando de recortes, de retrocesos y parece que se estuviera acabando el mundo cuando no es así. Miremos lo que ocurre con los dos índices fundamentales del Viejo Continente para hacernos una idea de dónde estamos:
El Dax alemán sigue en su canal, respetándolo escrupulosamente y retrocediendo mínimamente ante una resistencia de la que hemos hablando anteriormente, ya que es la que viene desde los máximos de 2007 y deja al índice alemán casi en «subida libre». Viendo el gráfico parece cualquier cosa menos una situación agónica, la verdad.
Tampoco parece muy desesperada la situación del FTSE londinense aunque sí es una situación ligeramente peor que la del Dax. De un lado, está mucho más cerca de la base del canal trazado desde juni0 y, de otro, rompió la resistencia y ha retrocedido demostrando en algunas jornadas una excesiva falta de fuerzas. En cualquier caso, la resistencia está a tiro de piedra y no parece precisamente que el índice esté sufriendo mucho.
Mañana puede pasar lo que pase, pero esta es la situación a día de hoy. Recorte, no, retroceso, sí. Pero eso es lo natural en cualquier tendencia alcista, así que de momento no hay razón para las alarmas, más allá de que el panorama económico europeo sigue cada vez más confuso.
Eso es lo que los mercados están acusando más. Ayer el rescate español era inminente y hoy todos apuntan a que Alemania no quiere el rescate y dan carta de naturaleza a la petición alemana a Rajoy de que resista sin ser rescatado. Si quieren que las diga la verdad, ya me importa un comino lo que diga la señora Merkel y lo que diga nuestro Mariano. Juegan a las representaciones teatrales de siempre y nos cogen a nosotros por medio, como de costumbre. Pero el mercado, en el fondo, no se lo ha tomado a mal siquiera. Ha parado un poco, ha retrocedido un ápice y sigue ahí, agazapado para salir con fuerza el día menos pensado.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,22% y el FTSE un 0,28%, en tanto que el CAC bajaba un 0,24% y el Ibex un 0,51%. Ahí los tienen, jugando a la duda eterna, pero si miramos los gráficos, la realidad es bastante distinta.


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