El auténtico problema de esta fase de mercado es que se vive de acontecimientos externos, para lo bueno y para lo malo, y cuando no pasa nada por ahí fuera, el mercado se queda sin alicientes, empieza a marear la perdiz y cualquier cosa puede pasar. Hoy ha tocado que nos decantemos por las pérdidas, pero podíamos haber subido algo y no hubiera cambiado en absoluto el panorama.
Eso sí, la subasta española no ayudó en absoluto. Los tramos que están en el límite o fuera de lo que se supone va a ser «protegido» por el BCE siguen funcionando regular, con una demanda escasita e incluso con necesidad de elevar ligeramente los tipos de interés. Eso sí, los bonos a dos años se han colocado con una rebaja realmente interesante. Desde luego, la señal que se ha enviado en la subasta es la de «sí pero no». Que sí, que todo colocado, pero ni viene el capital de fuera a protagonizar nada y tienen que ser los bancos españoles los que arramplen con todo, ni termina de generarse una mínima confianza. Todo lo que no esté bajo el paraguas del BCE es activo de riesgo y hay que pagarlo como tal.
Y ahora nos vienen con la posibilidad de cambiar un rescate en toda regla por una especie de «seguro» sobre las emisiones españolas de deuda. Cuentan que Alemania ha lanzado la idea revistiéndola de «premiar a los que hacen las cosas bien y España está cumpliendo», pero la realidad es que eso es por no decir «busco, busco, busco algo baratooooo» como cantaba Ana Torroja en su época de Mecano. Les ha entrado una alergia al rescate que no pueden con ella y buscan cualquier chapuza baratita con tal de no tener que presentarse ante sus parlamentos a pedir dinerito fresco para ese país con más aeropuertos que Alemania…
Tampoco ha ayudado mucho el BCE. Mario Draghi, tras una reunión de puro trámite, ha reiterado que están preparados para actuar, pero que eso depende de que España lo solicite. Y, claro, España no lo solicita porque nos han dicho amigablemente que ni se nos ocurra.
Como pueden ver, fuera del mercado no hay alicientes en este momento y dentro, lo que se dice dentro, mejor no mirar, porque como alguien se ponga a contar con los dedos va a descubrir que estos niveles no son muy compatibles con el deterioro de la economía europea y las incertidumbres que sigue generando. Pero tampoco hay mucho interés en este análisis.
Al cierre, el Dax perdió un 0,23%, el CAC un 0,14% y el Ibex un 0.18%. El FTSE, que sigue por libre, avanzó un mínimo 0,03%. Está claro que el mercado está sin alicientes y así no hay quien lo mueva.
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