Cada vez son más las personas que en Catalunya tienen la sensación de que la clase política española no se entera de lo que está sucediendo: que una parte significativa de los catalanes quieren separarse de España. La guerra de declaraciones condenatorias a las reclamaciones de importantes sectores de la sociedad catalana suenan a “un juego de despropósitos” en palabras del portavoz del Govern, Francesc Homs. En otros sectores se tiene la sensación de que “Madrid juega mal sus cartas, cuando no actúa como un bombero pirómano” en palabras de un nacionalista moderado. Es significativo las pocas voces que se han hecho oir –y lo que han tardado en hacerlo- de los sectores empresariales catalanes.
Si la manifestación de la Diada fue calificada de “algarabía” por el presidente del Gobierno, el espectáculo del partido Barça-Madrid fue descalificada por el ministro de Exteriores, mientras dirigentes socialistas con Felipe González a la cabeza tampoco dejan de echar leña al fuego al tiempo que con el nuevo proyecto de Presupuestos el Gobierno central incumple –una vez más- sus compromisos económicos fijados por ley con la Generalitat. El “Madrid nos roba” que proclaman algunos parlamentarios independentistas se combina con el rechazo a la petición de Artur Mas sobre un pacto fiscal para incrementar la sensación que si Catalunya fuera un estado de Europa sería un país próspero y no sufriría la actual crisis por el discriminatorio trato que recibe del Gobierno central, del actual y de los anteriores. En cualquier caso hay un número significativo de catalanes que no se sienten cómodos en España y otro no menos significativo que se sienten rechazados y ello crea el actual caldo de cultivo
Es evidente que la proliferación de esteladas en el Camp Nou no se improvisa y que recibió el apoyo de CiU, pero también está claro que no hubo ningún incidente ni protesta por la reconversión del partido en un acto independentista, como que cada vez es más raro que en los actos públicos no se coree en algún momento la palabra independencia y que sea seguido por los asistentes. Si es verdad que un grito rompe un silencio pero un silencio no acalla un grito, también lo es que no se han registrado incidentes por estos episodios. Parece claro que muchos catalanes no se sienten cómodos con España. Su porcentaje lo darán las urnas el próximo noviembre, pero cuando se abran también pueden tener una sorpresa los que hablan de mayorías silenciosas.
Este es el retrato de una parte significativa del país que además contempla con estupor cómo algunos políticos se olvidan que España sufrió una dramática guerra civil en el siglo y milenio pasado y ahora abogan por una intervención militar. En pleno siglo XXI y en un país de la Unión Europea estas propuestas suenas como mínimo extrvagantes y sólo contribuyen en deteriorar aún más la imagen que muchos sectores tienen de los que defienden la unidad de España. Otros sectores más moderados interpretan que España sufre una profunda crisis y sus estructuras de gobierno hacen aguas por todas partes, empezando por una Constitución que sólo fue votada por los que hoy tienen más de cincuenta años, siguiendo por la Corona, la justicia….
Manifestación españolista
Algunos grupos han convocado a traves de las redes sociales una manifestación el día 12 en la plaza Catalunya de Barcelona bajo el eslogan “Manifestación contra la independencia” La convocatoria la hacen a través de las redes sociales y la presidenta del PP catalán le dio su apoyo e incluso no descartó su asistencia.
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