Lo que faltaba para completar un cuadro adverso del todo era que Google se resfriara después de la gripe que ha pasado Apple (de la que está aún convaleciente). Pues bien, Google también se ha resfriado y ha mandado al Nasdaq un 1% abajo sin contemplación ninguna, en tanto los dos índices «tradicionales» se sostenían en niveles de pérdidas aceptables. Como Apple, Google no pondera en el Dow Jones y su capacidad de influencia en el S&P 500 es limitada
Pero si malos han sido los resultados de Google, a juicio del mercado, peor ha sido el espectáculo vivido en Wall Street. Los resultados se esperaban para después del cierre de la sesión pero, siempre según la versión de Google, los encargados de la impresión de los resultados registraron la comunicación en la SEC antes de tiempo, lo que hizo que la cotización tuviera que suspenderse al desplomarse un 9% en apenas segundos. Ya veremos si la conferencia de prensa prometida por Larry Page tras el cierre arregla el desaguisado, pero tiene mala pinta…
¿Qué esta pasando en Wall Street? Para mí pasan tres cosas al mismo tiempo y esto tiene desconcertado al mercado. De una parte, las empresas tecnológicas están acusando sobremanera los malos resultados presentados hasta ahora por los fabricantes de chips. Al fin y al cabo, en el mercado se supone que si quienes fabrican el «corazón» de todo bicho tecnológico que se precie están con el agua al cuello, al resto no les debe ir mucho mejor. De otra parte, el famoso «fiscal cliff» (literalmente acantilado fiscal) sobrevuela el ambiente. Si no hay un acuerdo en el Congreso, se activará la cláusula automática que obligará a la Casa Blanca a recortar de aquí y de allá para embridar el déficit. Y en pleno proceso electoral el acuerdo se antoja complicado. Y, por último, Europa y sus expectativas, malas por supuesto, que pesan también lo suyo cuano el mercado se acuerda de mirar hacia el otro lado del Atlántico (que no siempre lo hace)
Si a esto sumamos que el dato de paro semanal no fue bueno en esta ocasión, tenemos todos los ingredientes para una sesión mala. Y si desde Europa llegan noticias que hablan de más inacción, de más retrasos y de más indefinición de unos y otros, pues el terreno está sembrado. Lo extraño es que no cayera mucho más, lo que da una idea del exceso de liquidez existente gracias a la imprenta de la Fed.
Al cierre, el Dow Jones se mantenía en unas pérdidas del 0,06% y el S&P 500 del 0,24%, en tanto que el Nasdaq Composite se iba hasta unos números rojos del 1,01%. Google también se ha resfriado y lo ha hecho en la víspera de que se conmemore, mañana, el 25 aniversario del «crash» de 1987. Lagarto, lagarto…
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