Alfredo Pérez Rubalcaba y el Super Glue-3

23/10/2012

diarioabierto.es.

Alfredo, Pérez y Rubalcaba, como lo bautizó José Luis Rodríguez Zapatero –le preguntaron, de manera más o menos velada, por sus posibles candidatos para la sucesión, y dijo que tenía tres: Alfredo, Pérez y Rubalcaba-, va a acabar haciendo bueno al ex presidente del Gobierno. Zapatero quizá tardó mucho en marcharse, pero al final se fue. A Alfredo, Pérez y Rubalcaba, da la sensación de que no vamos a poder separarlos de la secretaría general ni con piedra pómez. Algo tiene de piedra su gestión, de gesto monolítico, de aparato cansado, de un viejo sistema que ya apenas conecta.

De un partido conservador, en España, no se espera un diálogo fluido con la ciudadanía, sino recortes en Educación, cierto autoritarismo, retrocesos en las políticas sociales y de igualdad y un cierto regreso al catecismo. De un partido de izquierdas, en cambio, aunque sea moderado, aunque sea de centro, en España por lo menos, lo que se espera es que esté más en la acera, que escuche el latido de la gente, su tensión, su temblor, que es lo contrario de lo que está demostrando el PSOE de ahora. Alfredo Pérez Rubalcaba atesora, sin duda, una buena serie de virtudes, como ha demostrado en su última etapa como ministro de Interior. Pero en una época en la que la política real tiene mucho de maquillaje a gran escala, Pérez Rubalcaba es un pasado demasiad visto, ese anquilosamiento de unos modos que parecían más vivos en tiempos de Suresnes.

Pérez Rubalcaba da la sensación de estar sentado en su sillón con una dosis máxima de Super-Glu 3, ese pegamento convertido en cemento a poco que lo dejas. A poco que le dejas, Pérez Rubalcaba acaba con el PSOE, deja que el partido se desplome por no salir él. Tiene una buena guardia pretoriana, comandada por Elena Valenciano, eficaz y lista, de tesón sostenido en las comparecencias y las réplicas; pero lucir una guardia pretoriana, por convencida y fiel que se presente, por entera que luzca y por heroica que pueda parecernos toda esta resistencia numantina, no significa tener razón.

Alfredo, Pérez y Rubalcaba necesita dar un paso al frente: el de la generosidad institucional. Han de llegar otros líderes a esta izquierda, o vendrán, en cambio, otros partidos. ¿Es el fin del PSOE? Quizá: si no se regenera, si no mira a la calle, corre el riesgo de irse atomizando y desaparecer.

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