Las cosas están en Europa bastante delicaditas y si las empresas que van presentando sus resultados siguen sin llegar a las previsiones de los analistas y, lo que es peor, anunciando que el próximo trimestre será peor, mal vamos. Anoche, Apple decepcionó por mucho que los resultados presentados sean buenos y buena parte del mercado esperaba las noticias procedentes de la compañía de la manzana como agua de mayo para apoyar en ella la reacción, pero se quedaron sin apoyo.
En estas condiciones, lo normal es lo que ocurrió, que la sesión fue de más a menos y luego a mucho menos. Los índices europeos no tienen ni bases, ni fundamentos, ni ganas, para llevarle la contraria a Wall Street y sólo Wall Street podía salvarnos. Y lo hizo una vez más, esta vez con un dato de PIB americano sorprendentemente bueno. Un crecimiento del 2% cuando los más optimistas del lugar hablaban del 1,7% fue la espoleta que se necesitaba para intentar la recuperación.
Dicho y hecho. Con el Dax a la cabeza, los índices europeos emprendieron una aceleraba carrera por el camino de vuelta desde las profundidades a las que había llegado. ¿Todos? Todos no. El Ibex también emprendió la carrera pero pronto quedó descolgado, achacoso de los mismos males de siempre y que el final se resumen en presión sobre la prima de riesgo.
Las cifras del paro han pasado de ser preocupantes a ser intolerables y la capacidad de reacción del Gobierno parece cada vez más limitada. Si a eso le unimos que la deriva independentista está proporcionando carnaza a quien la desea para su operativa, tenemos un panorama en el que no es de extrañar que sea el peor índice de Europa. De hecho, hoy ha sido el único entre los grandes que no logró retornar al terreno positivo al cierre de la sesión.
El problema, tanto para el Ibex como para el resto de índices, es que para la próxima semana no se puede esperar mucho más que lo que hemos visto y vamos a ir siempre a rebufo del mercado americano. Y, recuerden, allí están en la recta final de una campaña electoral y con la amenaza de que se activen a primeros de enero los recortes y subidas de impuestos necesarios para cuadrar el déficit a martillazos, lo que no dibuja un panorama demasiado halagüeño.
Paciencia, que ya llegarán tiempos mejores, aunque para ello España tenga que pedir el rescate, una opción que parece cada vez más alejada de la mente de los analistas, hasta de aquellos que insistieron en que se pediría de forma inminente.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,44%, el FTSE un 0,03% y el CAC un 0,69%, El Ibex bailó con la más fea y se dejó un 0,05%, y eso que el PIB USA salvó los muebles…
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