Todos los partidos han presentado su programa y las dudas ante las elecciones de noviembre se centran en ver si CiU logra la mayoría absoluta (dado por sentado una gran mayoría de las fuerzas nacionalistas) y si el PP capitaliza electoralmente su radical oposición a las tesis secesionistas (“el único partido serio capaz de evitar la deriva independentista” en palabras de su presidenta catalana Alícia Sánchez Camacho) o se ve afectado por los recortes sociales que está aplicando Mariano Rajoy .
Artur Mas sigue liderando con mano firme su propósito de convertir Catalunya en un nuevo estado de Europa y ve la gran repercusión que el tema tiene en la prensa internacional y como significativas voces de Bruselas, como la comisaria de justicia europea Vivianne Reading o el mismo Joaquín Almunia desmienten las voces del Gobierno de que Catalunya quedaría automáticamente excluida de la Unión Europea.
Mientras los habitantes de pequeños pueblos pirenaicos se han visto sorprendidos por unas supuestas maniobras aéreas del Ejército español perturbando su tranquilidad con ensordecedores vuelos rasantes, la cuota de simpatizantes con la causa de Mas parece que se está ampliando por los argumentos que juegan en Madrid para oponerse a las tesis secesionistas. La última la noticia de que la abogacía del Estado y la fiscalía general del Estado están trabajando para impedir una consulta popular e incluso las amenazas del ministro de Justicia de aplicar el artículo 155 de la Constitución de suspender aquellos responsables políticos que actúen en contra de la Carta Magna ha enervado aún más a los independentistas que reclaman que “no se nos amenace”. Las palabras de altos dirigentes populares de que “el PP quiere a Catalunya” se han tomado en muchos sectores con sarcasmo.
En este marco Artur Mas ha exigido a Mariano Rajoy que “escuche y respete la voluntad del pueblo de Catalunya” a partir de los resultados de las elecciones del 25-N “en estos momentos que se nos invita al diálogo”. Por otra parte el presidente catalán ha defendido que las actuales fronteras son “una pieza de museo” y consideró que “buena parte de la población catalana está totalmente decidida a compartir poder en una Europa mejorada y establecer todo tipo de colaboraciones con el Estado español.
Divorcio socialista
De momento las grandes víctimas de todo este proceso son los socialistas. No sólo no encuentran un discurso que les permita recuperar a sus antiguos votantes sino que además se enfrentan entre ellos. Si el programa electoral del PSC defendía el derecho a una consulta popular siempre y cuando se realizara desde la legalidad y advirtiendo que ellos defenderían el “no” a la secesión, le ha faltado tiempo al secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien aseguró que “no comparto la fórmula del derecho a decidir y en este sentido no comparto esta parte del programa del PSC”.. Mientras José Bono acusa a Artur Mas de golpista y reclama al PSC a los militantes que estén contra la unidad de España. Estas palabras por el secretario de organización del PSC Daniel Fernández quien aseguró que “estas afirmaciones son más propias de un dirigente de las FAES que de un destacado ex dirigente del PSOE”.
Con amigos como este al primer secretario del PSC, Pere Navarro, no le hacen falta enemigos, máxime cuando todas las encuestas le auguran una pérdida de votos más que significativas y el partido sufre una importante crisis interna entre el marginado sector nacionalista y los llamados españolistas. El problema está en conocer donde irán a parar los votos de los desertores de esta formación.
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