Hoy ha sido uno de esos días en los que el resultado final puede llevarnos a error, porque no fue todo tan claro como puede desprenderse del simple vistazo al cierre, especialmente si el vistazo se echa al Ibex español. Los mercados europeos las pasaron canutas a media sesión y no consiguieron afianzarse de forma clara tras el buen dato de empleo en Estados Unidos.
Y es que a media sesión hubo un rato en el que pareció que todo se daría de la vuelta. Los datos del PMI de los distintos países de la UE producen bastante pena, pero mucha más indignación al ver cómo nuestros mandamases siguen incapaces de tomar una sola medida de estímulo a pesar de que la caída de la actividad es cada vez más evidente. Y mucho ojo a Francia, que las visiones más agoreras de hace unos meses no parecen ahora mismo tan exageradas. Tiene un grave problema de competitividad en costes y puede terminar por pagarlo, lo que supondría la puntilla para el euro.
En el plano patrio, destacar que el nuevo dato del PMI no hace sino constatar que lo de los «rayos de esperanza» es poco más que una quimera en manos de nuestros políticos y que la realidad, terca realidad, se empeña de momento en ir por otro lado, el que marca claramente el dato de desempleo. Pero no hay nada de lo que preocuparse, porque con una huelga lo arreglamos. Y ya puestos, ya podría alguien aclararme cómo debo interpretar que los mismos que convocan una huelga general en defensa del empleo y contra los despidos en el sector público pacten ese mismo día el despido de 1.600 trabajadores en Aena. Muy consecuente, la verdad, no queda.
En el plano estrictamente técnico, lo que más me preocupa es la falta de fuerzas que se pudo apreciar tras el dato de empleo americano. Como quiera que en Wall Street no estuvieron por la labor de tomar esa apertura como el punto de partida para un arranque alcista, los mercados europeos parecieron diluirse como un azucarillo en un café.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,38%, el FTSE un 0,11%, el CAC un 0,49% y el Ibex un 1,05%. Al final, el selectivo español fue el mejor, pero es como el tuerto en el país de los ciegos. No fue tan claro, ni mucho menos.
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