Repsol alcanzó en los nueve primeros meses del año un beneficio neto de 1.796
millones de euros, un 5,5% inferior al del mismo período del año anterior. Una caída que se debe al efecto bajista por la valoración de los stocks de hidrocarburos que la
compañía almacena como reserva estratégica. Por el contrario, el resultado neto de
Repsol sin ese factor aumentó un 4% hasta 1.706 millones de euros, pese al impacto negativo de la expropiación de YPF y el descenso de las ventas de carburantes en España.
Más relevante son los cifras del tercer trimestre de 2012, en el que consiguió un beneficio neto de 760 millones de euros, un 36,4% superior al del mismo período del pasado año, cuando todavía incluía YPF.
Negocio por negocio, en casi todos se perciben mejoras, pero es más relevante en el área de exploración y producción de hidrocarburos. El resultado de explotación del upstream hasta septiembre aumentó un 49,3%, superando los 1.800 millones de euros, apoyado en el aumento de la producción y en los precios de comercialización de crudo y gas por encima de la evolución de las cotizaciones internacionales.
En los nueve primeros meses de 2012 la producción ascendió a 327.489
barriles equivalentes de petróleo al día (un 29% más), basada en la reanudación de la
actividad en Libia, la puesta en producción de la fase I de Margarita, en Bolivia, y el
incremento de la producción en Estados Unidos. En este periodo se han producido cinco nuevos descubrimientos, entre los que destaca Pao de Azúcar, en Brasil, uno los mayores del mundo en 2012. Junto a él, se encuentra el descubrimiento de Sagari, en Perú, de gran potencial y cercano a una zona que Repsol pondrá en producción durante este ejercicio. Mientras, el negocio de gas natural licuado (GNL) incrementó su resultado un 54% en el periodo.
En definitiva el grupo que preside Antonio Brufau está recogiendo los resultados de la estrategia seguida durante los últimos años, que sigue teniendo como objetivo el fortalecimiento de la exploración y producción de gas y petróleo y, por tanto, por el aumento de las reservas.
Es una política que continua. Las inversiones de explotación en los nueve primeros meses en el upstream ascendieron a 1.622 millones de euros, un 42% superiores a las del ejercicio 2011. La inversión en desarrollo representó el 59% del total y se materializaron principalmente en EE.UU, Trinidad y Tobago y Brasil. Las inversiones en exploración representaron un 21% y se desarrollaron, entre otras áreas, en EE UU, Cuba y Brasil.
Por el contrario el área de downstream (refino, marketing, gases licuados del petróleo,
nuevas energías, química y trading) se vio afectada por la crisis en la venta de carburantes en España, un 9% menos entre enero y septiembre. Aunque, como dato positivo se presenta el incremento en el margen aportado por las refinerías de Cartagena y Bilbao, que cuentan con recientes ampliaciones. El resultado de explotación del conjunto de esta actividad ascendió a 893 millones de euros, con un descenso del 16,9%, respecto a los nueve primeros meses del año.
En los datos aportados por la petrolera a la CNMV se muestra, asimismo, una cierta satisfacción por la evolución del grupo en estos complicados meses. El equipo directivo de Repsol también lo parece estar la gestión financiera: ha cerrado los nueve primeros meses del año con una reducción de la deuda financiera neta, excluyendo a Gas Natural Fenosa, de 1.857 millones de euros hasta los 4.918 millones de euros. La posición de liquidez, excluyendo Gas Natural Fenosa, ascendía al cierre del trimestre a 8.415 millones de euros, con una caja disponible de 3.915 millones de euros y líneas de crédito no dispuestas por 4.500 millones de euros.
Con todo, de realizarse la comparación de periodos contables al margen de YPF tanto en 2011 como en 2012, Repsol habría obtenido unas ganancias fruto de sus operaciones continuadas de 1.655 millones en los nueve primeros meses del año, lo que supone un incremento del 13%. El beneficio bruto de explotación de estas operaciones continuadas se habría situado en 5.405 millones, un 20% más, al tiempo que los impuestos sobre ganancias registran un incremento del 40%, hasta 1.270 millones.
Por otro lado, este balance se conoce cuando YPF ha hecho público el suyo: obtuvo un beneficio de 756 millones de pesos argentinos (126 millones de euros) en el tercer trimestre del año, un 51% menos que en el mismo periodo de 2011. La petrolera argentina además presentó durante el trimestre en un pago diferido de impuestos por valor de 408 millones de pesos (68 millones de euros), lo que, sumado a un incremento del 26% en el coste de ventas, contribuyó al empeoramiento del resultado.
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