La apertura de Wall Street fue de esas que te hacen concebir esperanzas, pero está el mercado para pocas esperanzas y casi ninguna alegría. Se fue apagando poco a poco y casi consigue apagarse por completo, lo que ha dejado una vela fea de solemnidad a pesar de que el resultado haya sido positivo respecto a la víspera.
La Casa Blanca y la Cámara de Representantes han comenzado a escenificar lo que parece que va a ser una negociación «tramposa«, en la que los republicanos dicen con la boca bien pequeña estar dispuestos a aceptar subidas de determinados impuestos para determinados contribuyentes y desde la Casa Blanca se comienza con un alarga cambiada en la que se apela a los republicanos para rebajar los impuestos a las clases medias, que allí son los que ganan hasta 250.000 dólares al año.
Parece que hubieran cambiado los papeles, pero curiosamente este es el arranque público de la negociación. Sin embargo, todos dan por hecho el acuerdo y el nerviosismo viene más derivado de no saber cómo se van a poneer de acuerdo que por dudas sobre la posibilidad de llegar a un pacto que evite la activación automática del «Fiscal Cliff».
Pero como me gusta poner siempre una nota positiva en todo lo que hago, esta tarde me ha parecido que los que mandan en Wall Street están ya en la idea de que el recorte está pronto a llegar a su fin y que deben controlarlo para que no se les escape la situación de las manos. Pesos pesados como Apple o Google han dado muestras de fortaleza, lo que es novedad en los últimos tiempos. Ya veremos si queda en una anécdota o es algo más.
Al cierre, el Dow Jones avanzó un exiguo 0,03%, el S&P 500 un 0,17% y el Nasdaq Composite un 0,32%.
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