Madre soltera, que ha sacado adelante a sus dos hijas. En menos de un año ha perdido la única ilusión que tenía en la vida: su casa. Esa era su ilusión, mantener su casa, su hogar, limpio y seguro. Era lo único que hasta ahora empujaba a esta mujer a salir hacía delante. Dice que tiembla cuando ve al cartero llegar. Le trae cartas del banco, que le siguen dando plazos y reclamando dinero.
Pero ella no puede pagar. Sus dos hijas han tenido que dejar los estudios, porque no pueden mantenerlos y porque se encuentran en una situación crítica, donde no saben cuándo tocarán a su puerta para obligarlas a salir.
Esta madre soltera cobra el paro, pero en un mes se le termina. Y cuenta que lo peor aún no ha llegado. Que todavía tienen dinero para comer, la prestación económica del paro es poca, pero al menos les da para comer y vestirse medianamente. Sin embargo, cuando esta mujer deje de recibir la prestación, no solo no tendrán para comer, sino que seguirán sin tener dinero para poder pagarle al banco.
La mujer, angustiada, me cuenta: Miras la cartas y lloras. Las vuelves a mirar y vuelves a llorar. Haces sumas y restas y te das cuenta de que nunca vas a poder pagar lo que debes. Incluso teniendo un trabajo, es que no puedes. Solamente podrías dejando de comer, y de vestirte.
Dice que las cosas están muy mal, que ella trabajaba como limpiadora, pero que la empresa de limpieza para la que trabajaba quebró por culpa de la crisis y de que empezaron a perder clientes de la noche, a la mañana y tuvieron que prescindir de ella. Allí ganaba unos 800€ mensuales. Podía, a duras penas pagar la hipoteca, pero cuando perdió ese trabajo, es que ya no había manera de pagar. Era comer o pagar, y optó por comer, o mejor dicho, por alimentar a sus hijas, que comenta que están inmersas en una depresión y acudiendo a terapia , porque han tenido que dejar los estudios, debido a que no pueden ni concentrarse , y que el llanto las envuelve cuando menos lo esperan.
Me cuenta que sí, que hay días en que querría no despertar. Cerrar una noche los ojos y no volver a abrirlos, porque desde que se quedó en paro vive dentro de una pesadilla de la que le es difícil despertar. Y mantiene la idea, de que si no fuese porque tiene dos hijas, habría optado por la opción más fácil: huir donde sea, o morir.
Me emocioné cuando me dijo estas palabras: Es que vienen, entran en tu casa estos señores de negro y te echan a palos. Pero el dolor físico no importa, si te dan un golpe, se cura, pero los daños internos que te dejan, la tristeza, esa no te la cura nadie nunca. No te echan de tu casa, lo que está es robando todos tus recuerdos. El lugar donde has visto a tus hijas crecer, y por lo único que has luchado toda la vida: el hogar. Así que luego dejan vacía la que ha sido tu casa, pero también te dejan a ti vacía por dentro, y es esto lo que nunca se volverá a llenar.
Y a mí me gustaría, sinceramente, que los desahucios parasen. Que el hogar es lo único que no se le debería de negar al ser humano. Creo que no deberían de hacer falta más muertes, para que el gobierno o quien corresponda, se de cuenta, de que cada vez que alguien se suicida porque se queda en la calle, son ellos quienes tienen las manos manchadas de sangre. Y que ese hogar, siempre debería de ser un lugar inhabitable , por el simple hecho de haberse perdido una vida allí dentro.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.