Wall Street se ha quedado sin fuerzas y sin ganas. No es capaz de aguantar las mínimas ganancias conseguidas en el primer tramo de la sesión y un día tras otro vemos cómo los cierres son negativos y las velas son cada vez de peor pinta. Al menos esta vez nos podemos conformar con el hecho de que la caída ha moderado mucho sus términos en relación con lo ocurrido en jornadas anteriores.
El S&P 500 ha perdido su media de 200 sesiones y ya está claramente por debajo. Lo que suponía un posible punto de inflexión ha quedado rebasado sin apenas lucha y los tres indices americanos ya están por debajo de esa media que los analistas consideran crucial.
Un pequeño hueco para la esperanza se mantiene en el S&P en el entorno de los 1.345-1.350 puntos, en la que se encuentra el retroceso del 62% de Fibonacci y desde donde en la sesión de hoy ha parecido querer remontar, aunque sea tímidamente. Posiblemente sea el último cartucho y si yo tuviera que apostar por algo, no me fiaría demasiado. Lo veo demasiado endeble y con ninguna intención de presentar batalla.
En realidad, tiene bastante lógica no presentar batalla. Los gestores de grandes fondos ya han concluido el año. Han ganado dinero, mucho dinero, entre junio y octubre y sólo con mantenerse en liquidez presentarán a sus clientes unas cuentas saneadas y unas plusvalías apreciables. ¿Para qué arriesgar si parte de su bonus depende de esas plusvalías que ya tiene en el bolsillo?
Lógicamente solo arriesgarán aquellos que aún no han llegado al objetivo y si he llegado yo, que soy bastante malo, imagino que ningún «gurú» de esos que maneja cientos de millones de dólares habrá sido lo bastante lerdo como para no poder presentar a sus superiores y a los clientes un ejercicio brillante.
Aún así, el volumen no se ha resentido, ni en la sesión de ayer ni en la de hoy y los que confían en los niveles de Fibonacci han cargado de nuevo el zurrón a la espera de una recompensa al menos a corto plazo. Ya veremos, pero yo no me fiaría aún. En los indicadores que manejo no hay una sola señal, un solo indicio, de que esto vaya a parar aquí.
Al cierre, el Dow Jones perdió un 0,23%, el S&P 500 un 0,16% y el Nasdaq Composite un 0,35%. Pero lo peor no son los números sino el sesgo, y al mercado no se le ve capacidad de reacción. Está sin fuerza y sin ganas.
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