¿Qué ha cambiado respecto al viernes? En primer lugar, un cierre en positivo en Wall Street, después de varias sesiones en las que esto no sucedía. En segundo lugar, un cambio en el discurso de demócratas y republicanos a la hora de abordar las conversaciones sobre las medidas a tomar para evitar el «Fiscal Cliff» en Estados Unidos, es decir, la subida automática de los impuestos y el recorte del gasto para cuadrar el déficit a martillazos.
Resulta que tanto Boehner, líder de la mayoría republicana en el Cámara de Representantes, como Pelosi, líder de la minoría demócrata, como el propio presidente Obama, se han manifestado esperanzados en que será posible llegar a un pacto de reducción de gastos y aumento de los ingresos, al punto que los republicanos estarían incluso dispuestos a hablar sobre la subida de impuestos a los más ricos.
Lo mejor es que en realidad nada ha cambiado y la negociación no hizo sino mantener su primera reunión el pasado viernes. No ha habido nada real, solo unas declaraciones, lo que demuestra hasta qué punto los mercados necesitan de estímulos externos para salir adelante.
Mala señal que no tengan fuerzas por sí mismos, pero ya se sabe que la temporada de resultados ha dejado muy mal sabor de boca por las malas previsiones para el próximo año.
¿Y lo de Grecia? Pues en realidad hay menos que en el caso americano. Algún funcionario que ha comentado que se han dado progresos y que los ministros de economía de la UE están preparando una nueva reunión para abordar el asunto de los pagos pendientes.
Esta vez ha sido suficiente con que los alemanes no hayan dicho ninguna barbaridad para que el mercado haya demostrado su alegría por las noticias procedentes de esta negociación porque, recordemos, hace bien poco los rumores apuntaban a que la posiciones entre Grecia y el FMI se acercaban y fue el ministro alemán el que se encargó de tirar por tierra cualquier esperanza.
Pero a pesar de las subidas y de lo que pueden indicar los índices, hay cosas que me preocupan y entre las que más me preocupan se encuentra la prima de riesgo española. Contaba Joaquín Almunia en estas mismas páginas que el coste español del financiación es excesivo y eso no tiene ninguna apariencia de querer cambiar. El coste de la deuda a 10 años sigue en el 5,9% y la prima de riesgo respecto a Alemania en los 454 puntos básicos.
¿Qué hay que hacer para bajar estos tipos de interés que están ahogando a la economía española? Lo primero, dejar de deshojar la margarita del rescate sí, rescate no. El resto, tener suerte y que los que mandan en esta historia no quieran probar hasta qué punto está nuestro Mariano dispuesto a prolongar la agonía.
De momento, no aflojan pero tampoco aprietan mucho y la cosa se puede poner mucho más dura en cuanto aprieten de verdad, pero no es menos cierto que si aprietan de verdad no sólo estará España en problemas sino el euro en general y así hasta el infinito. Es un perverso juego este que están jugando todos en este tablero de ajedrez, tan perverso como que se lleva a familias por delante. Y que conste que no es el mercado, ni los malvados especuladores. Son los políticos jugando a «ahora te rescato-ahora no me dejo rescatar-ahora me lo pienso-anda porfa, pídeme el rescate que te vas a enterar de las condiciones».
Nos volveremos a acordar de estos «pequeños matices» cuando las cosas vuelvan a ponerse muy negras, pero como hay ha sido día de fiesta por todo lo alto todos parecen haberlo olvidado. Nada ha cambiado, sólo el sesgo con el que los mercados analizan la situación.
Al cierre, el Dax subió un 2,49%, el FTSE un 2,36%, el CAC un 2,93% y el Ibex un 2,31%. Ya lo han visto. ¡¡A correr!!
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