Algunos sectores políticos y económicos catalanes empiezan a lamentar el batacazo electoral de Artur Mas. Si es cierto que el pasado domingo las urnas le dieron a su formación un importante castigo, no lo es menos que su programa de realizar un referéndum soberanista ha tenido un contundente apoyo. Tanto es así que el partido clave para la formación de la investidura y el nuevo gobierno, ERC, ya ha puesto fecha para la consulta: en noviembre del 2013.
Los partidos que inequívocamente defendieron durante la campaña la celebración de la consulta no sólo sumaron 87 diputados frente a los 48 de los que se oponían (contando el PSC) sino que si analizamos los votos resulta que los primeros obtuvieron 2.093.709 papeletas y los segundos 1.169.455 en una consulta en la que la participación rozó el 70%.
Las cartas empiezan a ponerse sobre la mesa y ERC, con sus 21 escaños ya ha garantizado no sólo la investidura de Artur Mas si no también una generosa apuesta para garantizarle la gobernabilidad. Así lo asegura Oriol Junqueras, quien afirmó que “estamos disupuestos a asumir toda la responsabilidad del mundo. ERC está dispuesta a asumir todos los presupuestos desde ahora hasta el fin de los tiempos, si es necesario, siempre que nos pongamos de acuerdo» y CiU se mantenga en la idea de convocar la consulta, algo que el presidente en funciones se ratificó en una carta remitida a su militancia.
Además con la irrupción de los radicales de la Candidatura de Unitat Popular, las tesis de los republicanos incluso pueden parecer moderadas, por lo que sus dirigentes rechazan entrar en el gobierno como les había invitado Artur Mas, que salieron muy quemados y divididos de su presencia en el tripartito de izquierdas, sin embargo pide algún caramelo que le permita justificar la postura de su dirección ante la militancia, dado que es un partido asambleario, como es un posible impuesto sobre los depósitos bancarios, recuperar el impuesto de sucesiones para las rentas bancarias o aplicar la euroviñeta para los camiones en tránsito.
Supongo que esta salida que garantizaría no sólo la gobernanza del país si no el acelerar el camino emprendido por Artur Mas es de suponer que rebajará la euforia con la que sus resultados han sido recibidos tanto por el Gobierno central (“Me dicen que te felicite”, aseguran que Rajoy le dijo a Mas en su llamada telefónica tres días después de las elecciones) sino que quizás empiecen a darse cuenta que Mas ha perdido en las urnas pero sus propuestas han obtenido una contundente victoria. Además seguro que en Madrid le sería más cómodo negociar con el actual presidente en funciones que hacerlo con sectores mucho más radicales y con menor predisposición a las concesiones, con lo que se dan todas las condiciones de radicalizar aún más el conflicto.
Escándalo en el Ayuntamiento de Sabadell
Entre tanto un nuevo escándalo ha estallado, en este caso en las filas socialistas (aunque con ramificaciones en muchos partidos) y en el que el principal imputado es el alcalde de Sabadell Manel Bustos, al que se le acusa de estar detrás de una gran trama de presunta corrupción urbanística (en esta operación hay trece detenidos y veintiséis imputados) y que propició una aparatosa intervención de los Mossos d’Esquadra, mientras que el número tres del partido, el aún diputado Daniel Fernández
ha sido imputado junto con la alcaldesa de Montcada, Maria Elena Pérez por presunta prevaricación para amañar un concurso para un cargo municipal. De momento el primer secretario del partido, Pere Navarro, los mantiene en sus cargos y asegura que “me han convencido sus explicaciones y yo les creo cuando dicen que son inocentes”.
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