La mejor lección que se pueden extraer de las crisis “es darnos cuenta de que, al final, siempre se sale”. “Los baches se superan, las crisis se salvan, las recesiones se olvidan. Y no lo duden: esta vez no será diferente”. Es el mensaje que quiere transmitir “15+1 crisis de la Bolsa. Ganar en las turbulencias financieras”, escrito por Victoria Torre, Julián Lirola, Covadonga Fernández y Miguel Forteza, analistas de Self Bank, y editado por Pearson. El libro analiza las mayores crisis de la historia, desde la de los tulipanes en la Holanda de 1636 o la quiebra de la Compañía de los Mares del Sur en Inglaterra (1720) hasta la burbuja tecnológica (1999), pasando por el crac de 1929, “la más larga y profunda, ya que se prolongó hasta principios de los años 40”, explica Victoria Torre, responsable de Análisis del banco online especializado en el ahorro y en la inversión participado por Boursorama (grupo Société Générale) y CaixaBank.
Victoria Torre insiste en que “de todas las crisis se ha salido” y que “el tiempo hace que se conviertan en una mera anécdota”. Argumenta que “a largo plazo la Bolsa siempre sube”, “Es difícil prever qué va a hacer la Bolsa en los próximos minutos, horas o días, pero no nos equivocaremos si decimos que a largo plazo subirá. A corto plazo los mercados son impredecibles y erráticos, pero a largo plazo la tarea se simplifica”, señala una de las conclusiones del análisis de las 16 crisis.
“Ganar una vez en Bolsa puede ser cuestión de suerte; pero para ganar de forma consistente es necesario estar formado e informado, y por supuesto haber aprendido a invertir y contra con una estrategia adecuada”, es otra de las conclusiones. “Solemos invertir en mercados alcistas y vendemos cuando las cosas van mal, y nos olvidamos de que incluso en mercados extremadamente bajistas hay compañías que suben y lo hacen bien”, añade la obra.
La responsable de Análisis de Self Bank recurre al ejemplo de Yahoo, por cuya acción llegó a pagarse 200 dólares en diciembre de 1999. Nada menos que un PER (relación precio/beneficio) de 800 veces. O la española Terra, que en pocas semanas del año 2000 pasó de cotizar a 150 euros a hacerlo a cinco euros. “A la larga el mercado recupera la cordura y termina poniendo cada cosa en su sitio”, se lee en “15+1 crisis de la Bolsa”. “A corto plazo las acciones pueden tener un comportamiento que no se corresponde con sus fundamentales, pero a largo plazo es prácticamente seguro de que éstas seguirán una tendencia similar a la de la marcha delo negocio de la empresa”, añade la obra.
Otro consejo: “Es importante entender que realmente nos estamos convirtiendo en dueños de esa empresa. De una pequeña parte, pero dueños a fin de cuentas. Si cuando compramos acciones de una compañía lo hiciéramos pensando que compramos el negocio completo, en muchas ocasiones seríamos más cuidadosos a la hora de seleccionar nuestras inversiones”.
Y un dato curioso: octubre es un mes peligrosos para la Bolsa. En ese mes tuvo lugar la burbuja de los ferrocarriles en el Reino Unido (1847), el crac de 1929 (el 24 de octubre se conoce como “el jueves negro”, pero el peor día fue el martes 29, el más trágico de toda la historia de Wall Street), la crisis del petróleo (1973), la mayor caída en una sola jornada del índice Dow Jones fue el 19 de octubre de 1987.
Redes sociales, ¿la próxima crisis?,
Los analistas de Self Bank advierten “de un fenómeno que se parece peligrosamente al de las puntocom del año 1999: las redes sociales”, y sugieren que éstas pueden protagonizar la próxima crisis y ser la burbuja que explotará. “¿Quién duda de la influencia y del alcance de facebook o Twitter? Posiblemente nadie. Pero más complicado resulta saber cuánto valen realmente”, argumentan en la obra.
“El problema de estas empresas es que su valor potencial se basa en perspectivas futuras más que en el beneficio que están generando hoy día”, comentan. De todas las redes sociales que han salido a cotizar en Bolsa desde que en mayo de 2011 debutara LinkedIn (luego lo hicieron Groupon, Zynga, Facebook, la china RenRen, entre otras), sólo LinkedIn ha logrado ganar dinero. Eso sí, el valor de sus acciones se ha duplicado desde su salida a Bolsa.
Falta transparencia en las entidades financieras
Fernando Egido, director general adjunto de Self Bank, considera que la crisis actual, que ya dura cinco años, se debe a que “las entidades financieras no han sido transparentes”. Tampoco “hemos sabido explicar” las comisiones, el coste real de los servicios que presta. Subraya que muchos bancos “no tienen asesores, sino colocadores de productos”, cuando el cliente necesita “asesoramiento financiero y también fiscal”. Y que entidades no financieras “se están metiendo en estas actividades”.
Cree que la mejor manera de velar por el ciudadano “es la educación financiera”, porque “muchos no saben cómo funcionan los productos financieros”. Y alerta del riesgo de “intervencionismo regulatorio” con el argumento de proteger mejor a los inversores.

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