Todo lo que ha ocurrido ha sido un Obama crecido en Detroit poniendo por encima de todo el fin de los privilegios fiscales de los más pudientes (más de 250.000 dólares anuales de ingresos) y un Boehner remitiendo una propuesta a la Casa Blanca de la que nada ha trascendido pero en la que los analistas suponen va implícita la aceptación de que hay que subir los impuestos a los más privilegiados.
Y con eso, solo con eso, se encendió la mecha del optimismo. Apple ayudó con las previsiones de ventas en China tras conocerse que el segundo operador móvil ha pedido 300.000 iPhones para poner a la venta el viernes, pero tampoco se crean que fue un despegue salvaje. Una subida del 2,11% que devuelve el pulso al valor, pero tampoco está para demasiados trotes.
¿Qué pasará si la nueva propuesta republicana a la Casa Blanca no gusta? ¿O si simplemente no le gusta a Obama? ¿Y si siguen pasando los días y lo único que puede hacer Boehner es lo que ha hecho hoy, repetir eso de «soy optimista respecto a que lleguemos a un acuerdo»?
Recuerden que el mercado se pone muy susceptible si había pensado en un escenario y al final se encuentra con otro. Una buena prueba la tendremos mañana. La Fed termina su reunión y el mercado espera que amplíe la cobertura de su «Operación Twist» a bonos de mayores plazos de vencimiento. ¿Y si no lo hace?
Saldremos de dudas mañana mismo sobre el asunto de la Fed. Sobre lo del «Fiscal Cliff» me temo que aún tenemos para rato.
Al cierre, el Dow Jones avanzó un 0,60%, el S&P 500 un 0,65% y el Nasdaq Composite un 1,18%. Prometía más a media sesión, pero daremos por bueno que por fin parezca que va a arrancar el Nasdaq Composite.
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