La Bolsa española, segunda de Europa y quinta del mundo en ampliaciones

18/12/2012

Miguel Ángel Valero. El presidente de BME, Antonio Zoido, destaca que “queda un gran número de compañías cotizando a precios históricamente bajos”

Tras cinco años de la peor crisis desde el crac de 1929, queda la evidencia de que “el recurso excesivo al crédito no sostiene el crecimiento” y que se necesitan medidas que promuevan el desapalancamiento. Es el análisis que hace el presidente de BME, Antonio Zoido, en la tradicional comida de Navidad. Con un mensaje optimista: “La Bolsa española acumula un retroceso en el año del 6% pero ha recuperado el 35% desde el mínimo anual, convirtiéndose en el mejor índice desde mínimos”. La capitalización bursátil es de 900.000 millones de euros, similar a la de 2011. Zoido hace una invitación a invertir: “El mercado español sigue ofreciendo interesantes oportunidades y tras la reciente recuperación aún queda un gran número de compañías cotizando a precios históricamente bajos”.

Desde el inicio de la crisis, las familias han perdido casi un tercio de su riqueza financiera, hasta los 702.549 millones de euros. Las empresas españolas cotizadas han perdido en estos cinco años 400.000 millones de euros de valor bursátil. El riesgo España ha pesado sobre las sociedades cotizadas, a pesar de que muchas son líderes a escala internacional en su sector. En una de cada cuatro cotizadas de la Bolsa, la facturación en el exterior supera el 75% sobre el total.

La negociación en Bolsa cae el 10%, el 26% en volumen de efectivo contratado, “en parte afectado por la prohibición de las posiciones cortas”. Zoido recuerda que “el mercado español es el único, junto con Grecia, que tiene prohibidas las posiciones cortas en todas las compañías cotizadas”. El presidente de BME cree que “ha llegado el momento de levantar esta prohibición y normalizar la imagen del mercado de valores español en el exterior”.

 

Telefónica, Santander y BBVA, reyes del Euro Stoxx 50

No todo es negativo. Tres de las escasas multinacionales españolas (Telefónica, Santander y BBVA) “han sido una vez más los valores más contratados y más líquidos del Euro Stoxx 50”. Los inversores extranjeros continúan como los mayores propietarios de acciones españolas, con el 38% del valor del mercado, a dos puntos del récord de 2009. El nivel de participación de las familias en la Bolsa aumenta más de dos puntos, hasta el 24%.

Los volúmenes de negociación de deuda corporativa superan los 2,3 billones. Las admisiones de nuevas emisiones crecen el 32%, hasta los 310.000 millones de euros, un 32% más. Los bonos y obligaciones han alcanzado 180.000 millones, y los pagarés 128.000 millones, un 47% más que en 2011. Opciones y futuros suben el 1,5%, y las opciones sobre índices, el 90%.

Los dividendos vuelven a colocar al mercado español entre los más atractivos para el accionista”, resalta Antonio Zoido. Y eso que las empresas han distribuido más de 25.000 millones de euros hasta noviembre, un 23% menos que en el mismo período de 2011. El pago de dividendos con acciones a elección del accionista (‘scrip dividend’) ya supone el 33% del total. La rentabilidad por dividendo actual se sitúa cerca del 7%.

 

España rivaliza con Londres en financiación vía ampliaciones

La Bolsa española ha liderado, junto con la de Londres, la financiación de empresas en Europa a través de las ampliaciones de capital. BME ha recibido una avalancha de papel nuevo superior a los 30.000 millones de euros hasta noviembre, récord histórico. “La cifra alcanzará con toda probabilidad un nuevo máximo al finalizar el año”, augura Antonio Zoido. La Bolsa española es segunda de Europa y quinta del mundo en el capítulo de nuevos flujos de inversión canalizados.

En el MAB, el mercado bursátil para pymes, se han incorporado cuatro empresas, que han captado 8,5 millones de euros para sus planes de expansión. Las ampliaciones durante el año para todas las cotizadas en el MAB han alcanzado los 54 millones. Pero el presidente de BME cree que “el MAB precisa de incentivos fiscales para atraer al inversor” y aplaude la intención del Gobierno de facilitar la aparición de un Mercado Alternativo de Renta Fija para empresas medianas.

 

La tasa Tobin reduce la competitividad

Antonio Zoido cree que la Financial Transaction Tax, versión europea de la tasa Tobin, va a provocar una “reducción de la contratación y el desplazamiento de la inversión hacia instrumentos no regulados”. “Esperamos que las autoridades reflexionen sobre la oportunidad y conveniencia de la puesta en funcionamiento de este impuesto ya que sus consecuencias serían muy serias. Su aplicación afectaría negativamente a los volúmenes y liquidez del mercado. También resulta problemática su introducción generalizada que es, sin embargo, un requisito para que sea neutral y no distorsionadora. El resultado final pudiera ser el incremento del coste de capital, justamente ahora que es más necesario que nunca recurrir al capital para financiarse, y, en última instancia, la reducción de la inversión y la deslocalización hacia otros centros financieros. Además, el ahorro de costes para emisores e inversores que pretendía la MiFID estimulando la competencia se perdería en estos mayores costes de transacción”, argumenta.

No hay duda de que aquellas Bolsas europeas en las que se implementara este impuesto perderían competitividad”, concluye Antonio Zoido.

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