Los republicanos presionan a la Casa Blanca para que acepte su tímido plan de subidas de impuestos. Por su parte, los demócratas aseguran que el plan de los republicanos no es suficiente y le niegan su apoyo. Escaramuzas típicas de las negociaciones políticas, pero suficientes para que los índices americanos hayan vivido hoy el reverso de la moneda mostrada ayer. Se ha acabado la alegría y las caídas se han adueñado del mercado.
La gran incógnita es saber hasta qué punto están dispuestas las dos partes a tensar la cuerda en la negociación. El plazo va terminando y aunque republicanos y demócratas han avanzado algo y al menos ya usan el mismo «idioma», el pacto parece mucho más lejano que ayer.
Ya les adelanté mi impresión de que toda negociación política tiene la costumbre de romperse un par de veces antes de fructificar en un acuerdo de última hora y esta solo se ha roto una vez. Me gustaría equivocarme, pero tiene toda la pinta de que ambas partes buscan romper primero para justificar posteriormente los esfuerzos que todos tienen que hacer para conseguir un acuerdo.
Porque para los republicanos va a ser complicado «tragarse el sapo» de una subida de impuestos apreciable para los más pudientes, pero no va a ser menos traumático para los demócratas tener que reducir a la mínima expresión los gastos en algunos programas sociales de los que han hecho una bandera. Y para el acuerdo, ambas cosas se antojan necesarias.
Esto lo percibe el mercado, pero no tiene la capacidad suficiente para sobreponerse y actuar con el convencimiento de que habrá acuerdo. Bien al contrario, el «termómetro» de las cotizaciones pretende lanzar un mensaje claro que viene a decir «nos vamos al garete si ustedes no se ponen de acuerdo».
La sesión de hoy ha sido un claro ejemplo de este mensaje. Negativa de principio a fin y con un tramo final realmente deplorable. Lo peor es que las sesiones venideras van a tener el mismo carácter de «termómetro de la tensión» entre demócratas y republicanos.
En estas circunstancias, el varapalo que han sufrido los índices se antoja incluso pequeño, pero no duden que mandarán un mensaje mucho más nítido si lo creen necesario.
Al cierre, el Dow Jones perdió un 0,74%, el S&P 500 un 0,76% y el Nasdaq Composite un 0,33%. Vuelve la tensión y vuelven los números rojos. Lo único positivo es que el Nasdaq parece intentar rebelarse, pero nunca se sabe si eso será suficiente.
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