La tecnología de ahora nos ayuda a entablar conversación con la gente conocida de forma muy sencilla. Me explico: hace diez años dabas tu número de teléfono y esa persona para contactar contigo debía de llamarte a ese número de teléfono o enviarte un mensaje de texto, que pronto se hicieron muy famosos y todo el mundo utilizaba a pesar de su coste. Porque con unos cuántos caracteres podías decir muchas cosas ¡anda! , como en la famosa red social Twitter, pero más privado.
Lo que ocurre es que hace diez años éramos otros, más tímidos, menos atrevidos y lanzados. Pero ahora todo es diferente, si tienes el número de teléfono de alguien en tu agenda del teléfono móvil, entonces tienes a esa persona en Whatsaap y por lo tanto, como Whatsaap es gratis y permite una comunicación fluida mediante mensajes, con la cual no das la cara, por decirlo así, entonces es muy fácil comunicarse sin necesidad de ser atrevido.
Sin embargo la magia que existía hace diez años, con esos mensajes de texto que hacían vibrar nuestros teléfonos móviles ladrillo con teclados iluminados toscos y algo complicados de manejar, que nos llenaban el rostro de ilusión, se ha perdido un poco. No todo el mundo recibía mensajes de texto, oye. Sin embargo ahora lo difícil es recibir llamadas, y no mensajes. La gente ya no habla, chatea. Ahora la gente se habla mediante mensajes escritos. La gente pasa más horas al día hablando por mensajes que hablando a la cara.
Cuando hace diez años recibir un mensaje de texto se traducía en una emoción difícil de explicar y que no ocurría siempre, cuando abrías ese sobre cerrado en pantalla y aparecían las letras de esa persona que te importaba… y que aprovechaba cada carácter y se comía palabras para poder decir más en pocas palabras. Esa ilusión ya está casi perdida. Ahora lo normal es que te suene el móvil con mensajes, sí o sí.
Añoro aquella época, porque es cierto que éramos más inocentes mientras la tecnología sin la que ahora no podríamos tal vez vivir a gusto, se iba creando poco a poco dentro de grandes empresas que han revolucionado la comunicación y claro, lo que aún queda por hacer.
Vale, he de aceptar que todo evoluciona y así tiene que ser, porque de no ser así ahora las televisiones serían en blanco y negro y habría interferencias en la radio y marcaríamos el teléfono de alguien haciendo girar la rueda aquella del teléfono. Todo cambio, si es para bien es bueno, pero hemos de reconocer que se va perdiendo, o quedando atrás, parte de nosotros, de nuestra inocencia, de lo que fuimos un día, o más bien de cómo hacíamos las cosas un día.
La tecnología nos cambia. Hace miles de años escribíamos en las paredes de las cuevas extraños signos que nos llevaban horas y horas y ahora dibujamos maravillas con una tablet y un dedo en 2 minutos ¿verdad?. Es por ello que me asusta lo que está por venir, aunque en realidad quiero ver donde seremos capaz de llegar. Y qué seremos capaces de hacer con el tiempo libre que nos proporcione la tecnología avanzada.
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