Cajamar estuvo a punto de romper la fusión con Ruralcaja

26/12/2012

Miguel Ángel Valero. La mayor cooperativa de crédito de España rechazó las ayudas públicas del Frob “por el riesgo reputacional que conllevaban”.

Cajamar, la caja rural almeriense que es la mayor cooperativa de crédito de España, estuvo a punto de romper la fusión con Cajas Rurales del Mediterráneo (CRM) por la mala situación de la promotora de esa integración, la valenciana Ruralcaja, tras cumplir con las exigencias de las reformas financieras puestas en marcha por el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos. La mediación del Banco de España, que no quería problema alguno entre las cajas rurales y las cooperativas de crédito en medio del proceso de reestructuración de las cajas de ahorros, llevó a Cajamar a continuar con la integración, aunque cambiando totalmente las condiciones.

El acuerdo inicial entre Cajamar y CRM (un grupo de una veintena de cajas rurales de la Comunidad Valenciana impulsado por Ruralcaja) hablaba de una fusión, si no entre iguales porque la entidad almeriense es más grande, sí con un cierto equilibrio entre los dos grupos. Durante el proceso de integración, que va desde enero (cuando las dos asambleas aprueban la operación) hasta el 12 de noviembre (toma de posesión del consejo rector, equivalente al consejo de administración) “ha quedado claro que Cajamar sobrevive, supera el corte y permanece entre las entidades sanas, mientras que Ruralcaja y el Grupo CRM quedaban fuera del sistema por su falta de solvencia«, reconocía el presidente de Cajamar, Juan de la Cruz Cárdenas, en la asamblea general extraordinaria de la entidad.

La situación de Ruralcaja obligó a reconsiderar el acuerdo de fusión y plantearse incluso «deshacer lo andado y que cada grupo siguiera su camino«. Pero el diálogo «abierto y franco» entre los responsables de las dos entidades, y la opinión del Banco de España contraria a la ruptura de la integración hizo reflexionar a Cajamar. «La mejor opción era seguir adelante, aunque dado que ya se trataba de un rescate en lugar de una fusión, obviando los acuerdos particulares, incluido el periodo transitorio recogido en el pacto anterior«, precisa su presidente. Las condiciones de la operación fueron modificadas para evitar que los socios de Cajamar “se pudieran ver perjudicados”.

El hecho de que la integración de CRM fuera una absorción y no una fusión tuvo rápidas consecuencias. Primero dimitió el director general de Ruralcaja, Juan Antonio Gisbert, el principal artífice de la creación de CRM. Luego renunciaron a sumarse al consejo rector de Cajas Rurales Unidas (CRU), el grupo resultante de la operación, los seis consejeros de Ruralcaja. Era una “solución ética y estética”. “Al ir a rescatar a la otra entidad, lógicamente las condiciones no pueden ser las mismas, y la que mantiene la fortaleza y puede ayudar a la otra tiene que asumir sin más remedio el poder ejecutivo del nuevo grupo”, argumenta el presidente de Cajamar.

 

El Banco de España propone la ayuda del Frob

Dentro de su intención de impedir la ruptura de Cajas Rurales Unidas, el Banco de España puso sobre la mesa la posibilidad de que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) recapitalizara con ayudas públicas a Ruralcaja. Los responsables de Cajamar rechazaron la intervención del Frob “por el riesgo reputacional que conllevaba”, y dejaron muy claro al supervisor que resolverían la situación “con nuestros propios medios”.

Esta decisión implica “un esfuerzo adicional”, que debilita a corto plazo a CRU, pero que «refuerza su liderazgo en el sector de cajas rurales, y su imagen como referente claro a escala nacional en economía social y en el sector agroalimentario«, subraya el presidente del grupo.

El vicepresidente primero y consejero delegado, Manuel Yebra, reconoce públicamente que asumir el déficit de capital principal de Ruralcaja «ha tensionado la situación de partida de la nueva entidad, haciendo necesaria la puesta en valor de las reservas y la capacidad de generación de resultados para lograr un balance saneado y solvente que cumple con los requisitos mínimos exigidos«.

Además. el afloramiento de morosidad en Ruralcaja, hasta superar ampliamente el 20%, hace que CRU nazca con una tasa del 12,5%, aunque con una cobertura del 61,52%, y una provisión del 11,5% de todos los activos ponderados por riesgo, una tasa que está entre las mejores del sistema financiero español.

«Es cierto que hacer el rescate de Ruralcaja como lo hemos hecho, sin recurrir a ayudas públicas, en el momento de partida nos ha debilitado. Pero no es menos cierto que en la Comunidad Valenciana hay una gran oportunidad de negocio, y nuestra red comercial tiene muchísimas ganas y capacidad de trabajo«, añade. “En un año obtendremos los primeros resultados, y entre tres y cinco años esta integración será un gran éxito empresarial para el cooperativismo de crédito«, pronostica Yebra.

Juan de la Cruz Cárdenas señala que el grupo terminará el año con un beneficio de 30 millones, que se transformarán en 260 millones en 2013, y por encima de los 270 millones en 2014.

CRU es la primera caja rural y la mayor cooperativa de crédito, con más de un millón de socios y 3,4 millones de clientes, un volumen de negocio que supera los 70.000 millones de euros y activos por importe de 42.000 millones. Acapara la mitad del negocio total y los activos totales del sector de las cajas rurales, una de cada tres oficinas y uno de cada tres empleados.

Bajo la dirección de Cajamar, el grupo quiere incrementar su presencia en el mercado del pequeño ahorrador individual y en el de las pymes, sin que se reduzca la “atención prioritaria” al campo y al sector agroalimentario. «Vamos a quedar pocas entidades para competir en este mercado, tenemos que distinguirnos y aspiramos, dentro de esa especificidad, a ser referente nacional en este sector», concluye el presidente de Cajamar.

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