Europa volvió a la actividad bursátil tras el paréntesis navideño y lo hizo desentendiéndose de las malas señales que vienen desde el otro lado del Atlántico. Si alguna vez tuve alguna esperanza en aquellos políticos, la voy corrigiendo. Son políticos, tan malos como los que tenemos por estos lares.
El caso es que mientras Wall Street parece perder fuelle a ojos vista y se dedica un día tras otro a corregir, incluso con alguna fuerza de cuando en cuando, las cosas desde Europa deben verse de una forma bien distinta, porque por estos lares parecen querer evitar a toda cosa un «contagio» del nerviosismo americano.
Así, desde primera hora de la mañana estuvo claro que el Dax tenía hoy más ganas que últimamente y que en el Ibex el peso de los bancos iba a lastrar la sesión. Y al final fue exactamente así.
No obstante, cabe decir que todo hubiera quedado bastante más arriba de no haber mediado el mal dato de confianza del consumidor americano, que ya refleja el temor al «Fiscal Cliff» y que supuso un correctivo considerable para la alegría de los índices del Viejo Continente.
En cualquier caso, conviene aclarar que las Bolsas europeas van a tener muy complicado desentenderse día tras día de lo que ocurre en Estados Unidos y antes o después tendrán que «sincronizarse» con Wall Street. Si finalmente hay acuerdo y todo sale al alza, nos habremos salvado, pero si Wall Street termina por hundirse, descuiden. Por aquí caeremos con fuerza.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,26%, el CAC un 0,59%, el FTSE terminó en tablas (0,00%) y el Ibex retrocedió un 0,24%.
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