Lo cierto es que el panorama es más optimista en el gráfico que lo que puede pulsarse en el mercado, donde la temporada de resultados tiene a más de uno con los nervios a flor de piel y donde todos esperan que en febrero los políticos vuelvan a la carga a destrozar el frágil equilibrio.
Vayamos a lo más inmediato. Las perspectivas de resultados son malas, muy malas, pero el mercado debería estar preparado para ello. Recordemos el castigo al que sometió a muchos valores que avanzaron malas perspectivas para el cuarto trimestre cuando presentaron los resultados del tercero.
Por eso, como dicen los analistas, debería estar descontado, pero la realidad es que nunca nada está descontado y más si es negativo. Si los resultados empresariales están finalmente en la mala línea de las advertencias realizadas, Wall Street se va a resentir.
Pero es que el panorama es aún un poco más desalentador si se tiene en cuenta que al otro lado del Atlántico los políticos han dejado por hacer un pacto para el recorte del gasto público y más de uno se huele que el rifirrafe va a ser de consideración.
Recordemos que los republicanos de la Cámara de Representantes aprobaron a regañadientes y con bastante oposición lo que sus compañeros del Senado habían pactado en el apartado de subidas de impuestos y se supone que ahora tratarán de imponer sus criterios, siempre más conservadores, a la hora de hablar de recortes de gasto y de dónde se van a aplicar los recortes.
Por eso, incluso aunque los resultados empresariales sean buenos, las previsiones de los analistas empiezan a descontar un nuevo espectáculo en Washington que termine de descuadrar definitivamente al mercado. Otra vez acuerdos, desacuerdos, rupturas y pactos in extremis cuando solo hace unos días que tuvimos varias sesiones de esta tragedia griega convertida en opereta.
En fin, que en Wall Street no saben bien a qué atenerse. El gráfico sigue siendo alcista pero las previsiones de inmediato futuro no lo son en absoluto. Otra vez en el lío. Está visto que no hay manera de calmar las aguas.
Al cierre, el Dow Jones se dejó un 0,38%, el S&P 500 un 0,31% y el Nasdaq Composite un 0,09%. Poca cosa de momento, pero como no se aclare un poco el panorama, la amenaza es que el rojo vaya a más.
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