Justo cuando comienza la temporada de resultados, los mercados han decidido bajar. ¿Es un presagio de lo que puede ocurrir? Pues no necesariamente. En realidad, antes de la presentación de resultados suele producirse una época de parón y en este caso está más que justificada ante las perspectivas de buenos resultados y malas previsiones de futuro.
Además, la reacción del mercado tras el acuerdo sobre el abismo fiscal fue desproporcionada por su verticalidad y no es nada descartable que se necesite una corrección para que las cosas vuelvan a su cauce. No se trata de volver a donde estábamos antes, pero sí dar un poco de oxígeno al precio de muchos valores que habían dado una zancada demasiado grande.
Y la prueba de que las cosas no son tan terribles viene de la mano de los indicadores de amplitud. Subieron y bajaron casi el mismo número de valores, así que el mercado no es tan negativo. Y además el VIX, que suele utilizarse para medir la volatilidad del mercado, ha caído de forma muy significativa, lo que suele asociarse a una pérdida de temores por parte de los inversores.
Aunque todo pueda cambiar mañana mismo y el VIX volver a ponerse por las nubes, la sensación de mayor relajación es palpable en el mercado. Ya sé que puede convertirse en un arma de doble filo, pero a mí me gustan las cosas tranquilas y conseguidas paso a paso.
Las grandes carreras van siempre unidas a grandes sobresaltos y en la Bolsa ya tenemos bastante de eso, así que para una temporada en la que ni los más agoreros están dando todo el día la tabarra, habrá que disfrutarla un poco.
Eso sí, la capacidad de disfrute y, sobre todo, el tiempo que tendremos para hacerlo, será directamente proporcional a lo que vayan desgranando las compañías en sus presentaciones de resultados. Como es tradicional, Alcoa ha dado el pistoletazo de salida con beneficios superiores a lo esperado por los analistas y previsiones de venta para el próximo año levemente más optimistas que hace tres meses.
No hay que fiarse. De hecho, los expertos apuntan a buenos resultados y malas previsiones como tónica general de las presentaciones de resultados y todos sabemos que un par de resultados malos en empresas clave puede hacer que la tranquilidad se troque en desesperación en apenas unas horas, así que mucho cuidado ahí fuera.
Al cierre, el Dow Jones se dejó un 0,41%, el S&P 500 un 0,31% y el Nasdaq Composite un 0,09%.
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