Cuando se toman medicamentos de forma habitual resulta fácil olvidar alguna de las tomas. Y si eso sucede, el tratamiento pierde efectividad. Muchos de los medicamentos modernos no pueden hacer su trabajo adecuadamente si no se ingieren en el momento correcto y en las dosis prescritas. Las personas mayores cometen errores o caen en malos hábitos y no obtienen el beneficio completo de los fármacos. Se estima que el grado de adherencia en tratamientos crónicos es de entre el 50 y el 75%, cuando lo recomendable es que supere el 80% para obtener buenos resultados, según la Organización Mundial de la Salud.
Con el fin de controlar el tratamiento de pacientes crónicos, la FDA acaba de dar luz verde a la comercialización de un chip comestible que se ingiere integrado en una píldora. Denominado IEM (Ingestible Event Marker), el sensor envía información al médico sobre la hora exacta en que se ha tomado y el tipo de medicamento. Cuando la píldora digital llega al estómago, identifica la clase de medicamento y registra la hora. Estos datos, junto con los de frecuencia cardiaca, temperatura, actividad y descanso, se transmiten de forma inalámbrica a un parche especial adherido a la piel del paciente. Y de ahí se envían al smartphone o el ordenador del médico o el cuidador mediante una aplicación, siempre con el consentimiento del enfermo. De esta manera, el facultativo sabe si se está siguiendo el tratamiento farmacológico según sus indicaciones.
El sensor tiene el tamaño de un grano de arena (1 milímetro cuadrado) y se compone principalmente de silicio aunque contiene trazas de magnesio y cobre. Una vez consumido, “el sensor pasa a través del cuerpo como un alimento alto en fibra» y se excreta, explica el fabricante, Proteus Digital Health. El parche funciona con una batería. Su autonomía es de siete días, por lo que debe cambiarse cada semana.
Actualmente, la FDA y la agencia reguladora análoga en Europa solo han aprobado el dispositivo basado en estudios que demuestran su seguridad y eficacia cuando se implanta en píldoras de placebo. Sin embargo, el fabricante espera que el dispositivo sea aprobado dentro de otros medicamentos como los administrados a los diabéticos o enfermos de esquizofrenia, esclerosis múltiple, párkinson y alzhéimer, o cualquier otro recetado en tratamientos crónicos.
El fabricante anunció en enero que el primer producto con la píldora digital sería comercializado en Reino Unido este año con el nombre Helius, después de llegar a un acuerdo con la cadena de farmacias Lloydspharmacy.
Para los expertos esta década supondrá un antes y un después en la medicina digital, una nueva era de dispositivos electrónicos médicos, con ejemplos como el smartphone LifeWatch, especial para la salud, o los mil y un accesorios y aplicaciones médicas para los teléfonos iPhone. Y como la tecnología no es buena ni es mala sino el uso que se hace de ella, ya hay quienes se preguntan si este chip comestible o píldora digital supondrá una intromisión en la privacidad del paciente. ¿Puede informar de otras sustancias ingeridas? ¿Podría la información llegar a otros?
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