Se las prometían muy felices, pero les salió el tiro por la culata. Habían preparado una «sesión de diseño» de esas que ya conocemos de memoria. Agazapados, ligeramente a la baja y salir al alza cuando el dato del PIB americano nos de una alegría. Y el guión se estaba cumpliendo pero se torcieron un par de cositas.
Primera y de menor importancia, un «profit warning» de la italiana Saipem que la desplomó un 35% al cierre y, lo que es peor, arrastró a su matriz ENI con una caída del 4,71% y salpicó a todo el sector energético europeo, así como al de ingeniería relacionada con la energía. El Mibtel ha terminado maltrecho la jornada y ha condicionado la operativa.
Pero el bombazo tuvo lugar a las dos y media de la tarde, hora europea. El esperado dato del crecimiento económico estadounidense dejó helada a la concurrencia. Se esperaba un crecimiento del 1% y se ha registrado un retroceso del 0,1%.
Al margen de que esta «ligerísima desviación» hace cierta aquella aseveración de Ezra Solomon, uno de los economistas que tuvieron que cargar con la pesada tarea de la transición del patrón oro al cambio fluctuante, quien aseguró que «la única función de la predicción en economía es hacer que la astrología parezca una ciencia respetable«, el error de cálculo es uno de los más sorprendentes que he visto en los últimos 25 años.
Rápidamente buscaron excusas, que seguramente sirvan para la sesión americana a nada que la Fed diga algo interesante y más después de lo conocido, pero para Europa todo llegaba tarde. Cuando se pasa uno toda la mañana tratando de mantenerse al borde del abismo asomando medio cuerpo, faltan las fuerzas para no caerse cuando viene una ráfaga de viento fuerte a primera hora de la tarde.
Y se cayeron. Unos índices más y otros menos, pero todos acusaron severamente el golpe. Pero lo que es peor es que ahora quedan completamente a merced de la Fed y de lo que Wall Street decida hacer. Si Europa siempre tiene poca iniciativa, hoy la ha perdido por completo.
Para el futuro, comiencen a mirar por el rabillo del ojo al euro y su cambio con el dólar. Hoy ha superado la barrera de los 1,35 dólares y ya saben que tengo la teoría de que los golpes arrecian contra todo y contra todos cuando el euro pasa de 1,40. En ese momento, si hay que sacar trapos sucios para conseguir que el euro baje y las empresas alemanas exporten, pues creamos otra crisis si es necesario.
Mientras eso llega, o no, nos quedamos con lo visto hoy. Una auténtica demostración de quién es el que manda y hasta qué límite lo hace, dejando a Europa en estado de shock. Al cierre, el Dax se dejó un 0,47%, el FTSE un 0,25%, el CAC un 0,54% y el Ibex un 0,82%. Y eso que la CNMV no ha dicho esta boca es mía del asunto de los cortos. De mañana no pasa…
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