CaixaBank y Banco Popular aparecen en las ‘quinielas’ como candidatos a la compra de Novo Banco, cuyo proceso de venta se ha reabierto, según ha anunciado el Banco de Portugal. En la lista de potenciales interesados aparecen también el Santander, que recientemente logró la adjudicación del Banco Internacional do Funchal (Banif) en detrimento del Popular, y que si consigue el Novo Banco sería el mayor grupo bancario privado de Portugal. Y, sorprendentemente, el BBVA, que se encuentra en un proceso de repliegue en el país para dedicarse exclusivamente a la banca de empresas.
CaixaBank, Popular y Santander ya participaron en el primer proceso de venta de Novo Banco, suspendido el 15 de septiembre de 2015 por el Banco de Portugal ante la ausencia de ofertas atractivas, ya que se pretendía recuperar, al menos, los 3.900 millones de euros en ayudas públicas al saneamiento de la entidad. Los que más cerca estuvieron de quedarse con el banco portugués fueron grupos chinos.
Precisamente, la adjudicación del Banif al Santander ha disparado el interés de los grupos españoles presentes en Portugal por el Novo Banco, como publicó diarioabierto.es el 25 de diciembre de 2015.
El banco central de Portugal «decidió retomar el proceso de venta de la participación del Fondo de Resolución en el Novo Banco», tal como fue «acordado entre las autoridades nacionales y la Comisión Europea». También ha anunciado que «se procederá, inmediatamente, al refuerzo del equipo de asesores financieros» para colaborar en el proceso de venta.
Creado en agosto de 2014 a partir de los activos rentables del Banco Espírito Santo (BES), actualmente en liquidación, el Novo Banco fue recapitalizado con 4.900 millones de euros (3.900 millones de fondos públicos y 1.000 millones del Fondo de Garantía, financiado con dinero de las entidades).
Tres obstáculos
El nuevo proceso de venta de Novo Banco tiene tres grandes obstáculos. El primero, la intención de Portugal de tratar de recuperar los 3.900 millones de ayudas públicas, que contrasta con la forma en que se ha adjudicado el Banif al Santander Totta. La filial portuguesa del grupo español ha recibido 2.225 millones de ayudas públicas para contigencias futuras.
El segundo obstáculo es la bajada de calificación aplicada por Moody’s el 5 de enero y que está argumentada en que «el deterioro en los activos de riesgo y las continuas pérdidas pueden empeorar la solvencia de la entidad».
El tercero tiene mucho que ver con la forma en que el Banco de Portugal está saneando el Novo Banco. Inyectó 2.000 millones, retirando obligaciones que pasan del balance de la entidad al del ‘banco malo’ del BES, lo que perjudica a los inversores, entre los que se encuentran los todopoderosos Pimco o BlackRock entre otras gestoras, que han anunciado que recurrirán a los tribunales para salvaguardar sus intereses. Algo que puede complicar la participación de inversores internacionales en la venta de Novo Banco.
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