Hasta ahora, seis fondos inmobiliarios del Reino Unido han bloqueado la negociación de sus participaciones o de sus acciones ante los problemas de liquidez planteados por el espectacular incremento de las solicitudes de reembolso de las inversiones. Los productos de Standard Life, la primera gestora en dar este paso, Aviva, M&G Investment, Columbia Threadneedle, Henderson y Canada Life, suman un importe agregado de 14.890 millones de libras esterlinas (unos 17.366 millones de euros).
La situación creada por estos fondos muestra el impacto del Brexit en el mercado inmobiliario del Reino Unido, y en especial el de Londres, el más afectado por la más que probable fuga de empresas hacia otros destinos de la Unión Europea (Dublín y Fráncfort tienen ventaja sobre París y otras capitales) y por la parálisis inversora.
Pero el ‘corralito’ que se cierne sobre el ‘ladrillo’ de Londres hace temblar a la banca, sobre todo a la alemana. El sector inmobiliario comercial, el más afectado por el Brexit, está financiado mayoritariamente por bancos británicos (también por constructoras de este pais), pero cuenta con una presencia nada despreciable de entidades extranjeras.
Había unos 90.000 millones de libras de dinero británico (bancos y constructoras) invertido en el sector inmobiliario comercial en 2015. Bancos alemanes tieen allí un riesgo crediticio superior a los 18.000 millones de libras. Otros bancos extranjeros tienen otros 37.000 millones, de los que 10.500 millones son norteamericanos. Y las aseguradoras, prácticamente inexistentes en este mercado antes de la crisis de 2007, suman 25.900 millones.
En total, 171.000 millones de libras que dependen de si el Brexit va a provocar una caída en la inversión en el mercado inmobiliario comercial del Reino Unido, en beneficio de otros destinos, y un desplome de la demanda de oficinas y centros comerciales. El valor total de la deuda inmobiliaria comercial ascendía en 2015 a 183.300 millones de libras.
De momento, varios fondos lo que han hecho es reducir el valor de las propiedades inmobiliarias en las que han invertido el dinero de sus partícipes. Se trata de una forma de disuadir el reembolso de las participaciones, ya que ahora valen menos, pero castiga al inversor, que se ve atrapado en este ‘corralito’.
Desplome de la confianza del consumidor
Al ‘corralito’ del ladrillo en el Reino Unido se suma que la confianza del consumidor británico se ha desplomado 8 puntos desde el Brexit, la mayor caída experimentada por el índic e de GFK desde diciembre de 1994. Ha pasado de -1 en junio a -9 la semana posterior al referéndum.
La confianza ha experimentado una mayor caída entre aquellos consumidores que votaron a favor de la permanencia de Reino Unido en la UE (-13 puntos) que entre los partidarios del Brexit (-5 puntos).
El 60% de los británicos creen que la economía de Reino Unido sufrirá un empeoramiento durante los próximos 12 meses, lo que supone un incremento de 14 puntos de los pesimistas, mientras los optimistas bajan del 27% al 20%. Y el 33% espera que los precios suban de manera significativa a lo largo del próximo año, 20 puntos porcentuales más que antes del Brexit.
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