La economía española se ha movido poco desde el año pasado. Sigue avanzando el envejecimiento de la población, agotan sus posibilidades las locomotoras del empleo – hostelería, servicios a las empresas y transporte – y se renueva la población con llegadas sorpresivas de inmigrantes. Pero sobre todo, al igual que el año pasado, continúa la incertidumbre política. Y los riesgos derivados de la adopción de medidas, como las anunciadas por el nuevo Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Algunos riesgos tienden a desaparecer, como los factores externos que frenaron en 2019 la economía mundial y también la española: crisis chino-americana, Brexit salvaje… Pero su zarpazo es ya una realidad, y se ha dejado sentir en las previsiones para 2020.
Así se recoge en las previsiones para 2020 y 2021 presentadas hoy por la ETT Manpower, y por el autor de las mismas, el economista y profesor universitario Josep Oliver. Este año, el informe anual rebaja la previsión de empleo para 2020 en 100.000 puestos, hasta los 250.000, frente a los 350.000 augurados el año anterior.
Sin embargo, Oliver destaca que los factores que han frenado la economía internacional, y la española – las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, el frenazo de la ecomomía china, una salida desordenada del Reino Unido de la Unión Europea (UE) – tienden a remitir o aparecen al menos controlados.
Por eso, en 2021, el empleo volverá a acelerar ligeramente, hasta el 1,4%, desde el 1,3% previsto para 2020; lo que, en cifras absolutas, equivale a 280.000 nuevos ocupados, frente a los 261.000 previstos para el presente ejercicio.
Riesgo político
En opinión de Raúl Grijalba, responsable de la consultora, algunas medidas anunciadas por el Gobierno, como la subida del salario mínimo – si es brusca – y sobre todo una contrarreforma laboral, podrían “reducir a la mitad” esa creación de empleo esperada en 2020.
A este respecto, Grijalba se ha mostrado muy beligerante contra los cambios en contratación y despido sugeridos por el Ejecutivo que encabeza Pedro Sánchez, y cuya ministra de Trabajo, Yolanda Díaz se estrenó en el cargo anunciando una derogación de la reforma laboral de 2012, que fue matizada después por la vicepresidenta económica Nadia Calviño.
Para Oliver, sin embargo, el principal problema de la economía española sigue siendo la productividad; si bien el economista aventura que los cambios en la composición sectorial de la economía española – con una intensa terciarización –, así como la mejora en la formación de los ocupados pueden hacer ganar productividad a la economía, tal y como sucedió en los años 80 tras la introducción de los ordenadores en la economía americana (la productividad no creció hasta los años 90).
Por otro parte, Oliver se ha mostrado a favor de una subida del salario mínimo, siempre que se haga de forma escalonada. En su opinión, esta subida serviría de acicate a las empresas para buscar la competitividad más allá del factor precio; algo muy necesario en su opinión.
Además, el economista ha abogado por mejorar la cualificación de los trabajadores, y muy especialmente de aquellos que tienen más edad, que siguen ganando peso en el conjunto del empleo, fruto de un intenso proceso de envejecimiento, muy preocupante en el sur de Europa, ha dicho.
Por sectores, el informe constata que España se encuentra por debajo de otros países de la UE en empleo en el sector de servicios colectivos, en atención sociosanitaria, principalmente, lo que da margen a nuevos crecimientos del empleo en esta rama.