El que fuera presidente de Banco Santander España Rodrigo Echenique afirma en su comparecencia como testigo en la Audiencia Nacional por la quiebra del Popular que mantuvo hasta dos reuniones en 2017 con el que era entonces el presidente del banco, Emilio Saracho. Y que en una de ellas, celebrada en febrero, al poco de ser elegido presidente del Popular, reconoció que la única salida para la entidad «era una operación corporativa».
Echenique precisa que no lideró la operación que terminó con la adjudicación por un euro, porque se llevó en el Centro Corporativo, que no reportaba al presidente de Santander España, desmarcándose de lo afirmado por la presidenta del grupo Ana Patricia Botín ante el juez el 8 de octubre.
Reitera que el Popular era solvente, que cumplía mínimos regulatorios y que no había déficit de provisiones sino que estaban por debajo de la media del sector, y bastante por debajo de las del Santander. Por ese motivo, se le inyectaron provisiones adicionales nada más asumir el control de la entidad.
Sobre la negativa a participar en la venta privada del Popular en mayo de 2017, alega de haberlo hecho suponía comprar al precio que cotizaba la acción, algo que ha tachado de inviable porque no «salían las cuentas». Sólo se aceptó la operación tras la resolución de la entidad.
Sobre el contacto con el fondo Blackstone para la cartera inmobiliaria del Popular, precisa que al Santander no le interesaba ésta y que se contactó también con Apollo y otro grupo.
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