Dos días después de presentar los resultados de 2020, CaixaBank realiza su segunda emisión de bonos ‘verdes’, con un plazo de ocho años y opción de cancelación anticipada del emisor a los siete años.
El formato del bono es el de deuda senior no preferente, elegible para el requerimiento de pasivos que pueden absorber pérdidas y elegible para la normativa MREL (colchones de capital).
Los colocadores de la emisión han sido Natixis, ABN Amro, Goldman Sachs y UBS, además de la propia CaixaBank.
CaixaBank canalizará los fondos de este bono verde hacia inversiones relacionadas con las energías renovables, así como en la financiación de proyectos industriales, de innovación o de infraestructuras que tengan un adecuado desempeño energético.
Se trata de la cuarta emisión dentro del marco de bonos verdes, sociales y sostenibles que la entidad publicó en agosto de 2019, tras la emisión de un bono verde a seis años en noviembre de 2020 y otros dos bonos sociales antes, los tres de 1.000 millones€ cada uno.
La operación se ha lanzado a un precio inicial de 115 puntos básicos sobre midswap, el tipo de referencia para este tipo de emisiones, pero la fuerte demanda, que ha ascendido a 3.700 millones, ha permitido reducir el coste de la financiación 25 puntos básicos, hasta los 90.