Los juegos de azar han experimentado una fuerte caída en 2020 en comparación con el año anterior en toda Europa. No obstante, no todo son malas noticias para el sector, ya que los casinos en línea siguen creciendo y mejorando sus cifras año a año.
Si bien la facturación de los juegos de azar alcanzó los 98.600 millones de euros brutos en 2019, las cifras han sufrido una caída demoledora en el pasado 2020, año en el que los ingresos brutos descendieron hasta los 75.900 millones de euros, un 23% menos, un dato especialmente dañino después de que los números del primer trimestre de 2020 arrojaran unos buenos resultados con una prometedora expectativa de crecimiento.
Las causas de la crisis del sector
No hay que irse muy lejos para encontrar las causas de este descalabro. El gran desencadenante ha sido la crisis sanitaria de la COVID-19, que ha trastocado la economía mundial a muchos niveles, algo a lo que no ha podido escapar el sector de los juegos de azar.
En una gran cantidad de países, allá por el mes de marzo —en algunos lugares antes, en otros después— los ciudadanos se vieron obligados a llevar un estricto confinamiento con el fin de evitar la propagación del virus. Este confinamiento vino acompañado del cierre de todos aquellos negocios que no fuesen considerados como esenciales, lo que obligó a que locales como una modesta casa de apuestas o un salón de juegos se vieran obligados a echar el cierre por tiempo indefinido. En el caso concreto de España, el confinamiento se alargó durante un periodo de tres meses en los que reinó la incertidumbre.
Pero no solo hay que prestar atención al cierre de los locales físicos, lo que dejó al juego en línea como la única vía para que los usuarios y los consumidores de este tipo de entretenimientos pudieran seguir participando en sus juegos favoritos. También hay que tener en cuenta que la primera ola también se llevó por delante la práctica deportiva. Llegó la paralización del deporte. Se cancelaron las principales ligas de fútbol, las competiciones de baloncesto, los torneos de tenis, se aplazaron las carreras ciclistas… el impacto del coronavirus en la actividad deportiva fue tal, que hasta los Juegos Olímpicos de Tokio tuvieron que ser pospuestos —si todo sigue por los cauces de la nueva normalidad, se celebrarán el próximo verano—.
Y como es lógico, sin deporte resulta imposible continuar con el modelo de negocio de las apuestas deportivas, que llevaban más de un lustro experimentando un gran crecimiento, así que, a las casas de apuestas ni siquiera les quedó la vía del juego en línea.
Distinto es el caso de los juegos de casino, que sí han seguido mejorando sus números, pero este incremento no ha sido suficiente como para poder sostener el batacazo que ha supuesto el cierre de los establecimientos físicos, con muchos más clientes de los que se pueda pensar en un principio, ni la larga pausa de las principales competiciones deportivas a lo largo y ancho de todo el planeta.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.