
Gráfico: Turespaña
Poco a poco el turismo va recobrando sus viejos hábitos. Y uno de ellos es el carácter estacional de las contrataciones, que se traduce en una intensa destrucción de empleo cuando acaba la temporada turística. Así, el pasado mes de noviembre, el sector destruyó 85.000 empleos respecto al mes anterior. Una destrucción cíclica que, sin embargo, esquivó a los autónomos. Y que, en comparación anual, sigue apuntado a las agencias de viajes como las más perjudicadas por la pandemia, incluso antes del inicio de la sexta ola.
Este año, el mes de noviembre volvió a significar el fin de las contrataciones de un buen número de asalariados que trabajan en bares, restaurantes, hoteles, transporte de viajeros, agencias de viajes y en el puñado de actividades que configuran este rubro multicolor, donde lo mismo caben los museos, que las actividades de ocio, culturales y recreativas.
Una destrucción estacional del empleo que contrasta con las cifras consignadas en septiembre, cuando el turismo, empujado por la buena marcha de la campaña de vacunación y el fin de las restricciones, mantuvo en nómina al mismo número de trabajadores que en agosto; una rareza en la serie estadística de este sector.
En total, el último día de noviembre trabajaban en el sector unos 2,3 millones de personas, afiliadas a la Seguridad Social, según los datos de Turespaña, organismo dependiente del ministerio de Industria, Comercio y Turismo, publicados hoy viernes. Un mes atrás, lo hacían 2,39.
La cifra significa que el turismo ha perdido unos 100.000 afiliados respecto al mes de noviembre de 2019, antes de que la pandemia Covid-19 hiciera su aparición.
El impacto de la pandemia sobre el empleo turístico contrasta con las cifras de ocupación del conjunto de la economía. Mientras el turismo perdía esos 100.000 afiliados respecto a 2019, el conjunto del empleo nacional crecía en más de 300.000 ocupados; desde los antiguos 19,4 millones de 2019, hasta los actuales 19,72 millones.
Una caída de cotizantes que responde exclusivamente a los asalariados, ya que los autónomos clavan la cifra de 2019, en torno a 485.000; que hoy representan, sin embargo, un 14,6% en el conjunto del empleo del sector; es decir, un par de décimas más que entonces.
Travesía del desierto de las agencias
Donde sí se nota la pérdida de asalariados, bajando al detalle, es en las agencias de viajes, un sector que continúa perdiendo empleo, incluso en comparación interanual, y que hoy tiene los mismos 17.000 autónomos (o casi), pero ha perdido por el camino 10.000 asalariados; nada menos que el 20% de este empleo asalariado.
Hoy, en cambio, en el conjunto de la economía, se registran casi 16,4 millones de asalariados; casi 300.000 más que dos años atrás. Mientras que en el conjunto del sector turístico, a pesar de la debacle de las agencias —un rubro pequeño, en términos relativos—, la cifra de 1,82 millones de asalariados refleja una pérdida de 100.00 asalariados respecto al último noviembre prepandemia.
Pérdida de peso del turismo en el empleo nacional
La comparación respecto al año anterior —2020— refleja sin embargo crecimientos positivos de dos dígitos en casi todas las actividades turísticas, con la citada excepción de las agencias de viajes, que caen incluso un 2% respecto al muy pobre noviembre de 2020, marcado por la falta de vacunas, y por el aluvión de restricciones administrativas a la actividad económica.
Así, el turismo, que hace dos años representaba un 12,4% del empleo nacional, después de un rally de años de récords, ha pasado a representar apenas un 11,7% del total de cotizantes de la economía española.
Una caída de 7 décimas que contrasta con el conjunto de los servicios, que han superado incluso el 75% de 2019, y ocupan hoy al 76% de todos los afiliados de la fuerza productiva.
La mayor parte de estos afiliados del turismo trabajan en el grupo compuesto por hostelería y agencias de viajes y operadores turísticos; esto es, unos 1,56 millones del total de 2,3 millones de cotizantes del sector.
En este agregado destacan, por sus cifras absolutas, algunas comunidades autónomas, como Andalucía, con casi 265.000 trabajadores; Cataluña, con 250.000; Madrid, con 225.000; y la Comunidad Valenciana, con 175.000.