Más expertos vaticinan que el BCE subirá tipos en el último trimestre

13/04/2022

Miguel Ángel Valero. "Los principales riesgos es que los movimientos se realicen más bien pronto que tarde", advierte Andy Burgess (grupo BNY Mellon).

Andy Burgess, especialista en renta fija de Insight (grupo BNY Mellon), se apunta a la tesis de que el primer movimiento de subida de tipos por parte del Banco Central Europeo (BCE) se producirá a partir de septiembre, como ya adelantó diarioabierto.es el 12 de abril.

“Ahora que se espera que la Reserva Federal anuncie el inicio de su programa de reducción de balances en mayo, todos los ojos están puestos en la reunión del Banco Central Europeo (BCE) esta semana, ya que los inversores buscan fijar una fecha para la conclusión de su programa de compra de bonos. La presidenta del BCE, Lagarde, ha declarado previamente que las subidas de los tipos de interés solo se producirían después de que hubiera finalizado la flexibilización cuantitativa (QE): una fecha más temprana para el último mes de la QE, digamos junio o julio, podría insinuar una normalización más rápida de las tasas de interés más adelante en el año», argumenta.

«Sin embargo, aunque las elevadas presiones inflacionarias serán claramente la prioridad para el BCE, es casi seguro que se notará la incertidumbre derivada del conflicto en Ucrania. Creemos que esto será suficiente para impulsar la primera subida al último trimestre del año, dando al banco central más tiempo para emitir un juicio sobre la evolución de las perspectivas de crecimiento.  Los principales riesgos para esta visión es que los movimientos se realicen más bien pronto que tarde», añade.

Erick Muller y Ian Horn, de Muzinich & Co, interpretan que “el aumento de los datos de inflación de la eurozona en marzo fue una nueva sorpresa al alza y muestra la amplitud de la subida de precios, teniendo en cuenta que la inflación subyacente también experimentó un salto significativo». «A estos datos puede seguirles otra lectura incómoda en abril, ya que es posible que parte del aumento de los precios del petróleo no se haya captado del todo en marzo. Esto apoya el giro del Banco Central Europeo (BCE) que se vio en la reunión de enero y que desde entonces se ha ratificado», advierten.

«No esperamos ninguna decisión concreta sobre los tipos de interés ni otro cambio en el calendario del programa de compra de activos; seguimos esperando que termine en julio. Sin embargo, esperamos que la narrativa de la conferencia de prensa de esta semana muestre que una subida de los tipos a principios del cuarto trimestre de 2022 es una opción real para el consejo de gobierno, en caso de que la inflación no disminuya como se espera este verano», razonan.

«El hecho de que la Reserva Federal esté preparando a los mercados para una aceleración del endurecimiento de los tipos y para un inicio anticipado del cierre de su balance puede crear cierta presión sobre el BCE para que sea más explícito sobre esta ‘opcionalidad’ de subir los tipos antes de que termine el año, aunque el BCE siempre ha evitado este tipo de comentarios. No obstante, observamos que el euro se ha debilitado constantemente frente al dólar estadounidense desde mediados de febrero, y esto no es algo positivo cuando los precios de la energía y de los alimentos internacionales están subiendo”, concluyen.

DWS avisa que la tensión en los mercados continuará

La catástrofe humanitaria provocada por la invasión rusa de Ucrania aún no ha terminado. Incluso si se logra una tregua, el mundo no volverá a ser el mismo. «Es muy posible que la gran brecha que ha surgido entre las naciones occidentales y Rusia, pero también con China, se haga más profunda. Vemos, cada vez más, una tendencia a la autosuficiencia económica, un proceso que no será suave y podría, sin duda, costar mucho dinero», asegura Stefan Kreuzkamp, Chief Investment Officer de DWS.

Los mercados de valores gestionaron comparativamente bien el primer golpe pero, es de suponer, hacer frente a la situación se irá complicando cada vez más en los próximos meses. Muchas empresas ya no podrán justificar el aumento de los costes provocado por la subida de los precios. «Creemos que las previsiones de beneficios se revisarán a la baja en las próximas semanas», afirma Kreuzkamp, corrección que debería ser especialmente brusca en Europa. Las acciones de la zona euro ya cotizan con un descuento récord respecto a sus homólogas estadounidenses.

Hacía tiempo que las Bolsas no se veían afectadas por una acumulación de factores de riesgo y estrés como la actual: la invasión de Ucrania, el aumento de la inflación impulsado por el estallido de los precios de la energía, la aceleración de las subidas de tipos, el debilitamiento del crecimiento económico y la implacable pandemia.

No es una sorpresa que la volatilidad de los mercados haya aumentado bruscamente. Sin embargo, sí sorprende que la caída de los precios de las acciones se haya contenido bastante en lo que llevamos de año. Ante una incertidumbre todavía muy elevada, los analistas de DWS se mantienen, por el momento, muy atentos a todos los mercados de valores. A medio plazo, existe, en su opinión, un potencial de recuperación en Europa y en los mercados emergentes asiáticos. Entre otros, para las acciones chinas, que han tenido un comportamiento extremadamente pobre en los últimos meses. Sean Taylor, Chief Investment Officer APAC de DWS, afirma: «Creemos que se tocará fondo muy pronto».

La renta variable china está respaldada por tres factores a medio plazo. En primer lugar, la esperada recuperación de la economía nacional y del gasto del consumidor interno. En segundo lugar, los elevados descuentos de las acciones chinas que se negocian a través de ADR en las Bolsas extranjeras, que, sin embargo, se espera que vuelvan a bajar ligeramente. En tercer lugar, las elevadas primas de riesgo de la renta variable china, que se reflejan en las bajas valoraciones. Taylor añade, sin embargo, que sigue siendo clave seleccionar con sumo cuidado en qué renta variable se invierte.

Los rendimientos totales de la renta fija y la renta variable en el primer trimestre de este año revelan el dilema de los inversores: señales negativas en casi todos los casos. Mitigar o equilibrar las pérdidas de los precios de las acciones con las ganancias de los precios de los bonos no ha funcionado en absoluto, y apenas hay indicios de que este sea un camino prometedor en el futuro. «Para los mercados de renta fija, esto significa, a grandes rasgos, que todo el mundo desea unos tipos más altos, pero nadie quiere una subida de los mismos. Una paradoja imposible de resolver. Al igual que en los últimos meses, los bonos prometedores son escasos, sobre todo porque los tipos reales siguen estando permanentemente en territorio negativo debido a las altas tasas de inflación. Los analistas de DWS consideran actualmente que los bonos high-yield denominados en euros, que se califican como positivos ahora incluso a corto plazo, son el activo más interesante. Unos rendimientos significativamente más altos deberían cubrir los mayores riesgos. Por lo tanto, no se espera otra subida sustancial de los tipos de interés, y las tasas de impago deberían mantenerse en un nivel bajo.

 

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