El dictador norcoreano Kim Jong Il ha fallecido abriendo el espacio a la incógnita sobre si será posible una evolución en el régimen más absurdo del mundo, que gasta el dinero en bombas atómicas mientras el pueblo pasa hambre. De momento, a Wall Street no le ha parecido ni bien ni mal, aunque las primeras informaciones procedentes de Corea del Sur hablaban de un debilitamiento del won y cierto nerviosismo. Esperemos que no vaya a más.
Pero si a algo han estado atentos los mercados ha sido al resultado de la conferencia telefónica de los ministros de economía de la UE. Tras las memeces que a primera hora de la tarde dijo el jefe del BCE, se esperaba que los ministros pudieran enmendar algo la plana del pesimismo completo mostrado por Mario Draghi, pero todos esperamos en vano.
Los ministros de economía de la UE han sido capaces una vez más de hacer el ridículo. Mira que parece difícil que estos tipos se superen, pero lo consiguen reunión tras reunión. Draghi pidiendo pasos urgentes en la consolidación fiscal, medio mundo pidiendo medidas claras y ellos anunciando que aportarán 150.000 millones al FMI para que éste compre deuda de los países del euro atacados por los especuladores.
Primer punto, es poco dinero, muy poco si se quiere hacer frente a los especuladores. Segundo punto, esa respuesta ya era descontada tras conocerse la postura rusa. Y tercer punto, solo aportarán dinero los países del euro, lo que da una señal de que la Eurozona se desliga definitivamente de Gran Bretaña o viceversa. Bonita manera de pedir la solidaridad mundial si los socios más cercanos no mueven ficha.
Con esta carta de presentación pretenden convencer a China o Brasil de que aporten dinero para este fondo del FMI. No me extrañaría que mañana mismo saliera Rusia diciendo que deja de apoyar esta solución, porque no es de recibo que no haya noticias sobre aportaciones de Gran Bretaña, Suecia o Dinamarca.
Tanto hicieron el ridículo, tanto huele a podrido en el seno de la UE que fue conocer los resultados de la reunión y desplomarse más aún Wall Street. Si ya teníamos una sesión negativa gracias a Mario Draghi, los ministros europeos terminaron de destrozar cualquier intento de resistencia.
Al cierre, el Dow Jones perdió un 0,84%, el S&P 500 un 1,17% y el Nasdaq Composite un 1,26%
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