Cuando se junta todo, todo se junta y si nos las prometíamos muy felices con los datos de crecimiento del PIB francés pronto se vio que las cosas iban por otros derroteros. La revisión a la baja del PIB británico del último trimestre dio la voz de alarma y las previsiones de Citigroup sobre la necesidad de un rescate a España este mismo año pusieron la caldera a toda presión y no resistió. El Ibex arrastró a las Bolsas europeas hacia un abismo que deja al selectivo español en mínimos anuales y por debajo de los 8.000 puntos.
Bueno, en realidad, el Dax sí resistió un primer asalto pero cuando Wall Street se sumó a los pesimistas, por un mal dato de pedidos de bienes duraderos, el Ibex capitaneó a las Bolsas europeas y eso sólo puede llevar al cataclismo. Los mercados europeos se tiñeron de rojo abultado y lo mejor que pudo pasar es que llegara el momento del cierre.
¿Por qué España? Por dos motivos y ambos muy significativos. El primero, porque hay que dar cera antes de que los Presupuestos que el Gobierno presentará el viernes puedan alentar una reacción. Los que mandan en el mercado van a apurar hasta el último momento y la perspectiva de una huelga general en un país sin Presupuestos y bajo la lupa es una situación que les viene que ni pintada para unos cortos rapiditos y darse la vuelta todo lo abajo que se pueda.
Sólo así pueden entenderse comentarios como los que les adjunto, publicados en la página americana Market Watch (del grupo del Wall Street Journal). El problema es España, no Portugal, en vídeo y con despliegue de comentaristas graciosillos, y España busca ganar tiempo, en la misma página.
Ciertamente, los ojos de todos están puestos en España, al punto de que el Eurogrupo se ha visto obligado a salir a la palestra a negar que España necesite un rescate, respaldando declaraciones anteriores del ministro español de Economía, Luis de Guindos.
Da toda la impresión de que nada de lo que pasa es casualidad, sino bien al contrario. Meten presión a la caldera con un segundo objetivo: garantizarse que el Gobierno será más que riguroso con las cuentas y que el asunto del déficit de este año es algo pasajero. De hecho, parece que a Rajoy sólo le queda una bala en la recámara, la de convencer a todos con los Presupuestos. Como no lo consiga, la presión va a ser de las que hacen historia, porque la deuda española es una presa fácil ante las necesidades de financiación que tenemos y el escaso crecimiento económico que se augura para los próximos trimestres.
Lo más sorprendente es que la prima de riesgo, que debería haberse disparado ante tanta especulación, ha subido mucho menos que en ocasiones anteriores, cuando los problemas nos afectaban tangencialmente. Puede ocurrir que la «mano negra» del BCE esté conteniendo el desastre o, simplemente, que están esperando al viernes y que si no convencen las cuentas el lunes empezarán a atacar por ese flanco.
Si me tengo que decantar por uno de los dos escenarios, creo sinceramente que estamos ante el segundo de los casos descritos y que el Gobierno convencerá con las cuentas, aunque no descarto que si la prima de riesgo no ha sufrido más haya sido por la intervención del BCE. Eso sí, hay que estar preparados para que toda la previsión falle y asistamos a jornadas de aquelarre.
De momento, lo peor que podía pasar ha pasado y el Ibex ha arrastrado a Europa. El Dax ha caído un 1,03%, el FTSE un 1,13%, el CAC un 1,14% y el Ibex nada más y nada menos que un 1,96%, con 34 valores en negativo y sólo Inditex en positivo.